Por Florencia Lara
23 noviembre, 2021

A Manda Epton le advirtieron que sería imposible tener hijos a su edad. Aun así lo siguió intentando por 11 años, hasta que lo consiguió.

Para Manda Epton la palabra “imposible”  simplemente no cabía dentro de su vocabulario. La mujer australiana estaba disputa hacer lo que sea para cumplir su sueño de vida: ser madre. Fue así como se embarcó en el gran desafío y, tras 11 años de tratamiento, concibió a sus gemelas, cuando tenía nada más ni nada menos que 51 años de edad.

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Manda siempre tuvo su objetivo claro. Quería poder escuchar a niños corriendo por su casa y que la llamaran mamá. Fue por eso que a los 39, tras estar mucho tiempo buscando  sin éxito un “padre ideal”, comenzó a realizarse tratamientos de fertilidad.

” Finalmente decidí hacerlo sola, buscando un donador de espermio y una donadora de óvulos  para realizar una fecundación In Vitro. Gasté todos mis ahorros en clínicas de fertilidad(…) En una de esas clínicas me derivaron a un psiquiatra, el cuál me dijo que tenía que aceptar el hecho que jamás me convertiría en madre a los 43 años”.

Manda Epton a The Sun

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Pero los dichos del especialista resultaron ser una total mentira. Epton, luego de gastar 50o mil dólares y 11 años de su vida, se convirtió en  madre de unas hermosas gemelas en agosto del 2018.

Haber recibido a sus hijas a los 51 años de edad, obligó a Manda a mirar la maternidad de una forma diferente: “Estoy afuera más tiempo jugando con ellas en el parque, haciendo actividades entretenidas, en vez de ignorarlas y estar mirando mi celular”, sentenció Epton a The Sun cuando fue consultada respecto a las madres jóvenes.

Pero su experiencia de ser madre tardía no solo se vio reflejada en su sabiduría, sino también  en algunas complicaciones durante el embarazo. Mientras Manda estaba en periodo de gestación, tuvo meses donde las nauseas y los vómitos  no cesaban.”Estuve un tanto enferma los primeros cinco meses(…) tuvieron que ponerme muchas inyecciones por eso“, dijo a The Sun.

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Los interminables  mareos no fueron la peor parte del tratamiento de la madre experimentada. La mujer , gracias a la fecundación In Vitro, quedó embarazada en dos ocaciones. Tristemente, ambos embarazos no llegaron a término ya que sufrió un aborto espontáneo. La tercera tampoco fue la vencida, ya que ese embrión también tuvo el mismo destino que los anteriores, a pesar de que se trataba de otro tratamiento de fertilidad el probado en aquella ocasión.

” Cuando pasé por esas pérdidas, parte de mí quería renunciar, pero realmente quería ser madre. Pensé en ese punto en adoptar, hasta que me dijeron que eso tardaría al menos 7 años y que además las madres solteras se encontraban en la parte final  de la lista de espera”

 

Manda Epton a The Sun

Hasta que un día sucedió el milagro. Manda viajó a Ciudad del Cabo, donde le dijeron que habían más de un donador de embriones. La mujer incluso tuvo hasta la posibilidad de elegir a los donantes, para que sus características físicas coincidieran con la genética del embrión.

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Fue ahí cuando se implantó  los dos embriones y volvió a Australia con el miedo de repetir su experiencia pasada. Pero cuando ya tenía siete semanas de gestación, quedó absolutamente en shock al saber que no venía un bebé en camino, sino que dos. “Mis ojos literalmente casi explotan de mi cara“, dijo la madre de 54 años a The Sun.

Hoy Manda Epton, diseñadora de modas de profesión, tiene su propio negocio, donde vende juguetes suaves para niños. Ser su propia jefa le permite estar siempre con sus hijas.

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Manda es un ejemplo de perseverancia.

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