Por Lucas Rodríguez
8 abril, 2021

“No quería quedarme sentada sola y sentir lástima por mí misma, así que decidí: ‘¿Sabes qué? Voy a disfrazarme de todos modos'”, La Verne Ford Wimberly, de Oklahoma, Estados Unidos, lleva toda su vida arreglándose cuando le corresponde asistir a la iglesia. Ni la pandemia ni las videollamadas iban a cambiar este respetuoso hábito.

Decir que cada persona ha lidiado con la pandemia y las cuarentenas a su manera, es algo que nadie pondría en tela de juicio hoy en día. Algunos lo han pasado peor que otros, teniendo que detener en seco sus fértiles vidas sociales. Otros han ocupado el tiempo con proyectos personales, los que han servido para desconcentrarlos de lo que pasa afuera, así como mantenerlos fuera de la línea de fuego del COVID-19. 

La Verne Ford Wimberly

Y algunas personas se han preocupado de que la cuarentena no afecte de manera tan tajante sus hábitos de vida.

La Verne Ford Wimberly

La mejor manera de hacer esto, es intentar mantener los hábitos que le daban orden y sentido a nuestras vidas.

La Verne Ford Wimberly

La Verne Ford Wimberly, una mujer de 82 años de Oklahoma, Estados Unidos, decidió que ella no se iba a quedar en su ropa de dormir todo el día, especialmente ahora que ya no podía ocupar los domingos por la mañana en asistir a las misas de su congregación religiosa:

“No quería convertirme en un vagabundo y sé que se necesitan 21 días para cambiar un hábito o incluso romper un hábito o conseguir un nuevo hábito y si me hubiera sentado en casa en mis sudores o algo así, probablemente no habría querido volver a vestirme”

–La Verne Ford Wimberly para el Washington Post

La Verne Ford Wimberly

Dado que las misas de su congregación religiosa tuvieron que ser movidas a estériles sesiones de Zoom, La Verne notó que muchas de las personas comenzaban a dejar de lado el cuidado persona. Después de todo, uno puede simplemente apagar la cámara y dejar de preocuparse por ello. Pero La Verne es de otra generación: ella no iba a aceptar que simplemente las circunstancias derrotaran los hábitos que consideraba valiosos.

La Verne Ford Wimberly

Eso la llevó a vestir sus mejores atuendos para presentarse frente a las cámaras.

Pensé, ‘Oh, Dios mío, no puedo sentarme aquí con un aspecto desgarbado en mi bata. No quería quedarme sentada sola y sentir lástima por mí misma, así que decidí: ‘¿Sabes qué? Voy a vestirme de todos modos.

–La Verne Ford Wimberly para el Washington Post

La Verne Ford Wimberly

Sus compañeros de la congregación (entre ellos, la periodista que hizo su nota para el Washington Post) han destacado que la elegancia y compromiso de La Verne es una fuente de inspiración para todos. Más de uno ha comenzado a vestirse y arreglarse mejor, mostrando el mismo respeto como si estuvieran en persona recibiendo el servicio.

 

 

 

Puede interesarte