Por Antonio Rosselot
15 julio, 2021

“No quiero que mi brillante hija se preste para hacer bailecitos diarios como si fuese un babuino entrenado (…) nacemos con varios dones que nos hacen únicos, pero cuando la gente copia y pega lo que hace el resto de la manada, se diluye en el proceso y pasan a ser uno más en la multitud”, dice Fernanda Rocha Kanner, madre de Nina, una chica de 14 años con millones de seguidores en TikTok e Instagram.

Si nunca pasaste por un período de enfrentamiento contra tus padres al crecer, eres realmente una de las pocas personas. Generalmente esta relación es la que define parte de nuestras personalidades a futuro, y también nos permite saber diferenciarnos de quienes nos criaron para así comenzar a buscar nuestros propios caminos en la vida. Claro, aunque en la adolescencia poco se analiza este factor, ya que en esa etapa, los padres son la representación viva de todo lo que nos molesta y queremos cambiar; usualmente buscamos esos espacios de confianza con nuestros pares, y las redes sociales han ayudado un montón para eso.

Claramente, nuestra forma de relacionarnos con otra gente de nuestra edad ha cambiado un montón con la masificación del internet, y ahora los jóvenes —e incluso no tan jóvenes— buscan ser aceptados e incluidos en esos espacios virtuales; el internet borra las diferencias geográficas, por lo que el acceso a contenido de distinto tipo es más común que nunca.

Si bien hay muchas redes sociales disponibles, la más popular hoy en día es, sin duda, TikTok. Esta aplicación de origen chino se convirtió rápidamente en el símbolo de las generaciones más jóvenes, y es una fiebre que incluso ha contagiado a varios millennialsboomers por su divertida interfaz para editar videos: no por nada, la app fue descargada 2 mil millones de veces el año pasado. Por otra parte, cerca del 90% de sus usuarios acceden a ella todos los días, pasando una hora conectados en promedio.

Sin embargo, hay que saber poner límites a veces y, en el caso de los menores de edad, no siempre depende de ellos. Fernanda Rocha Kanner es una médica oriunda de Sao Paulo (Brasil) y, hace unos días, se viralizó una publicación suya de Instagram en la que justificaba plenamente la ausencia de su hija de 14 años en las redes sociales. Y ojo que no es cualquier niña: Nina Rios, la hija de Fernanda, es considerada una influencer de TikTok y es seguida por casi dos millones de personas en dicha red.

En su publicación, que acumula más de 48 mil “Me gusta”, Fernanda comenta que inhabilitó las cuentas de Instagram y TikTok de Nina hace unos días, habiendo recibido muchas preguntas de parte de los seguidores de la joven. Explicó que la razón principal es que no le parece “saludable” que adultos y adolescentes usen sus personalidades virtuales como herramienta de autoconocimiento, ni que se construyan sobre la base de opiniones ajenas de gente que no conocen.

Para la mujer, el número de seguidores que tenía su hija Nina era “apenas una ilusión” y además impediría que la chica buscara su propia individualidad. No quería que su hija creciera pensando que ella era realmente su personaje de redes sociales, ya que es algo tremendamente dañino para una adolescente de su edad.

“No la quiero ver promocionando ropa inflamable de poliéster hecha en China. No quiero que mi brillante hija se preste para hacer bailecitos diarios como si fuese un babuino entrenado. Creo que es divertido… pero mega insuficiente (…) nacemos con varios dones que nos hacen únicos, pero cuando la gente copia y pega lo que hace el resto de la manada, se diluye en el proceso y pasan a ser uno más en la multitud”.

—Fernanda Rocha Kanner en Instagram

Y si bien muchos seguidores de su hija la criticaron tremendamente por ser una madre “controladora” y “abusiva”, Fernanda simplemente no le da importancia: sabe que está haciendo lo mejor para su hija. Además, dice que la niña puede aparecer en redes cuando ella misma quiera y, si un día tiene una idea de contenido original para compartir, también puede retomar su cuenta y hacerlo.

Su punto no va por la prohibición, sino que para que la chica y sus seguidores se den cuenta de que “ser famoso a cualquier costo es quizás el sueño más triste del que ya he oído hablar”.

¡Da para pensar, chicos y chicas!

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