Por Camilo Morales
5 abril, 2021

“Quería mostrar a otras mujeres que no todos los nacimientos son sencillos y que los atípicos también deben celebrarse (…) La cicatriz representa fuerza para mí”, dijo Erin.

Tener un embarazo no es algo fácil. Hay algunos que pueden complicarse en su desarrollo y también al momento de dar a luz. Algunos tienen que necesitar incluso de cesáreas de urgencia, cuando el cordón umbilical se enrolla en el bebé que está por nacer o cuando el trabajo de parto se detiene y es más difícil hacer que avance de forma natural.

En las cesáreas se debe realizar una cirugía en la cual se hace incisión de forma horizontal en el bajo vientre, por donde sale el bebé. Pero hay casos más extremos, en donde el embarazo tiene más complicaciones aún y es necesaria una cesárea de emergencia, la que a veces puede ser vertical. 

Eso fue lo que le ocurrió a Erin Bahadur, una mujer de 36 años proveniente de Carolina del Norte, Estados Unidos, quien durante el último tiempo ha querido concientizar sobre este procedimiento y lo que conlleva tener un embarazo con complicaciones. 

Según informó Daily Mail, la madre sufrió de placenta previa que es una complicación en donde la placenta cubre de forma completa la parte del cuello del útero de la madre. Esta afección puede causar una hemorragia grave durante el parto, lo que puede ser muy riesgoso para la salud, tanto de la madre como del bebé.

Los médicos al darse cuenta de este problema, que muchas veces puede aparecer cuando las madres tienen más de 35 años o han tenido cesáreas previas, decidieron que Erin debía someterse a una cirugía de emergencia pero con una incisión vertical. 

De ahí en adelante vino una larga estabilización para el bebé, quien nació prematuro y tuvo que estar en una incubadora. Tras esta dramática experiencia, Erin decidió concientizar sobre su situación e hizo un trabajo de aceptación por su notoria cicatriz.

Soy una persona muy visual, por lo que tomar fotografías de mi cicatriz me ayudó a normalizar lo que le había sucedido a mi cuerpo (…) A veces, dadas todas las hormonas y las noches de insomnio, tendemos a olvidar cómo eran las cosas en esos primeros días, así que esto ha sido de gran ayuda para mí“, detalló Erin sobre sus fotografías.

Con la operación, Erin tuvo que tener 40 grapas mientras la cicatriz se sanaba. Según la visión de Erin, son “40 grapas que eventualmente revelarán una cicatriz que puedo mostrarle a mi hija como su entrada a este mundo“.

Las publicaciones son diariamente comentadas por personas que la siguen. Para Erin “a menudo se nos da una imagen cálida y rosada de cómo son la maternidad y el nacimiento, y mi experiencia en ambas ocasiones ha sido que ese no es necesariamente el caso“.

Quería mostrar a otras mujeres que no todos los nacimientos son sencillos y que los atípicos también deben celebrarse (…) La cicatriz representa fuerza para mí“, cerró la madre.

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