Por Florencia Lara
30 diciembre, 2021

Tiesha Robinson decidió hacer un cambio de vida cuando comprendió que si ella moría, su pequeño retoño no tendría a quién acudir.

El refrán “El amor de madre todo lo puede”  es un decir muy popular, pero para Teisha Robinson nunca le había hecho sentido hasta que tuvo que vivirlo en carne propia tras el nacimiento de su primer hijo.

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Teisha con solo 5 años ya tenía sobre peso. Desde aquella época en adelante, su relación con la comida siempre fue un conflicto para ella, y con los años cada vez se hizo más complicada, hasta que se salió de control.

Cuando la mujer originaria de Estados Unidos había comenzado la universidad, ya había alcanzado las 130 kilogramos, poniendo gravemente en peligro su salud. Aún así, ese no fue el peor momento que atravesó Robinson. Cuando quedó embarazada, al mismo tiempo sufrió la triste perdida de una tía cercana. El estrés al cual estuvo sometida Teisha la llevó a superar los 180 kilogramos.

La mala relación de la joven madre con la comida ya le estaba pasando la cuenta. Robinson intentó toda dieta posible pata balancear su estilo de vida, pero no daba con al fórmula correcta. “Intenté comer solo frutas y verduras, pero no duró más que solo unos días“, comentó la mujer a People.

Teisha Robinson

Cada vez que Teisha visitaba al doctor, era una agonía para ella. “Oraba para que no tuviera ningún problema”, le contó la joven a People. Todo cambió el día que tras una consulta médica, a la chica le confirmaron su gran temor: tenía prediabetes.

Robinson si hubiese estado sola, probablemente su enfermedad no le hubiese afectado tanto. Pero ella estaba acompañada, de alguien que dependía 100% de ella: Su hijo.

En 2018, lamentablemente, el padre del hijo de Teisha falleció. Eso provocó un profundo dolor en al mujer, ya que entendió que si ella moría, su pequeño quedaría totalmente huérfano, sin ninguno de sus progenitores. Aquel pensamiento fue el motor para la mujer y realizó un cambio de vida.

Desde ese entonces, Teisha cambió en 180 grados. Suprimió las bebidas de fantasía, reemplazándolas por agua, y los dulces por alimentos saludables. Se unió a clases de zumba y comenzó a hacer ejercicio semanalmente. En unos años, la joven logró lo impensado. Había bajado ya la mitad de su peso.

Aún así, para Robinson el numero en la balanza no era lo importante. Su cambio de hábitos le generó mayor confianza en ella misma, además de que hoy siente un cuerpo saludable que la acompaña a lo que ella desee hacer.

People

Keisha Robinson es un ejemplo de que con perseverancia todo es posible. Ahora puede estar tranquila por su hijo.

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