Por Florencia Lara
27 julio, 2022

Leila necesitaba darle las gracias a Ruth, su madre adoptiva, por haberla acogido a pesar de no tener ni dinero, ni quien la apoyara. Para honrarla, decidió adoptar a una niña y darle todo el amor que ella recibió.

Hay muchas mujeres, quienes tras no poder concebir de manera natural un hijo, deciden darle una oportunidad a la adopción, y así conseguir ese tan anhelado deseo de tener un retoño. Pero, el caso de Ruth no fue así: terminó adoptando a una pequeña casi por accidente, transformándose en la mejor decisión de su vida.

Razoes para Acreditar

Ruth, una mujer oriunda de Brasil, en 1984 era una jovencita, quien disfrutaba de la vida, y cuyo mayor propósito era trabajar, hacer su propio dinero y entretenerse. La chica, quien en ese entonces trabajaba en un hospital de la ciudad donde residía, no tenía mayores preocupaciones, ni novios, ni hijos, hasta que una noche, su vida cambió en 180 grados.

Durante un turno nocturno en el centro de salud donde trabajaba, una de las enfermeras le informó a Ruth que una mujer había entrado en trabajo de parto. Tras dar a luz, la paciente dio aviso al personal médico que no quería al bebé, y que prefería darlo en adopción.

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Ruth, como muchas veces ya lo había hecho, se acercó a la zona de neología, donde estaban todos los bebés en sus cunas, uno tras otro. En ese momento, la mujer se abalanzó sobre la cama de la pequeña quien sería dada en adopción, le estiró su dedo, y la menor con todas sus fuerzas apretó la mano de Ruth. Ahí supo que la conexión entre ambas era especial.

Sin meditarlo demasiado, Ruth dio avisó en el hospital que quería ser ella la madre de la niña. No importaba que no estuviese en pareja, que ni tuievese el dinero suficiente, o una habitación para bebés armada, ella quería que Leila, nombre con el que bautizó a la niña, fuese su hija.

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“Puso su dedo meñique en la palma de mi mano. Los bebés tienen un reflejo llamado presión palmar. Cuando puso el dedo, cerré la mano. Luego dijo: ‘Ella me eligió’,

Leila a Razoes para Acreditar.

Leila, de hoy 38 años, sintió la necesidad de agradecer de alguna forma a su madre por haberla acogido, sobre todo después de que esta cayó gravemente enferma en la UCI por problemas propios de la edad.

Para honrarla en vida, la joven decidió que la mejor manera de decir gracias, era adoptando a una niña, al igual como lo hizo Ruth con ella en 1984. Así que Leila fue hasta un hogar de adopción e inició los trámites.

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Hoy Ruth se encuentra recuperándose, disfrutando la vida junto a Leila y su nueva pequeña nieta.

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