Por Luis Aranguren
6 enero, 2021

Cuando el esposo estaba en su lecho de muerte, se prometieron que la familia crecería. Él tuvo que partir, pero dejó a un hermoso bebé.

Hay historias de amor que al escucharlas además de conmovernos logran llegar a nuestras almas y nos permiten creer en el amor. Y es que nos muestran que todo trasciende, que no se deja encapsular en los límites que la vida ofrece.

Si aún no ha llegado a sus vidas y no lo creen, es porque no conocen a Samille Simoes Landim quien desde siempre estuvo enamorada de su esposo Cleberton, incluso después de muerto.

Viva Bem

Lo particular de esta relación es que lograron tener dos hijos, uno cuando Cleberton estaba vivo y otro cuando ya había dejado este mundo. Su historia se podría decir que fue un poco trágica, sin embargo, fue un amor del que ella no se arrepiente y lleva con orgullo.

Y es que ellos desde siempre soñaron con tener una familia numerosa, calculaban en sus vidas al menos 3 hijos.

Lamentablemente parecían tener algunas dificultades, por lo que fueron al médico y ni siquiera con inseminación lo lograban. Esto los entristecía un poco, desde sus corazones deseaban tener a un pequeño entre sus brazos pronto.

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Lo cierto es que de forma natural Samille quedó embarazada, ella no se había enterado hasta un trágico momento y es que su esposo Cleberton fue hospitalizado.

Lamentablemente se trataba de un cáncer cerebral que no fue diagnosticado a tiempo, una terrible enfermedad que le arrebató la vida en 50 días. Por supuesto que al enterarse de el embarazo luchó, pero su cuerpo no lo resistió.

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Fue así como durante el período de hospitalización se prometieron que seguirán con el proceso de ser una gran familia y congelaron los espermatozoides de Cleberton.

Aunque para ella era algo difícil imaginar que estaba embarazada y que luego perdería a su esposo, seguía adelante sonriendo. Sin duda una madre valiente y enamorada, de ese hombre que desde la primera vez que lo vio se quedó con su corazón.

“‘Estoy embarazada y mi marido va a morir, ¿y ahora qué?’ Fui del cielo al infierno en un segundo. Volví a la habitación y le conté a Cleberton la noticia, estaba muy feliz. Cuando el médico escuchó la noticia, fue dado de alta”.

–Samille Simoes Landim contó a VivaBem

Lamentablemente Cleberton no estuvo vivo para ver a ese sano niño nacer, sin embargo pasó sus últimos días feliz al saber que había creado vida con su amor, su amada esposa.

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Tras la muerte de su esposo, Samille tuvo algunas relaciones que no lograron prosperar pues al contarles sus planes de tener un hijo de Cleberton por inseminación se iban. Ella comenta que eso hería sus masculinidades y que inclusive uno le preguntó por qué tendría el hijo de un muerto.

Fue entonces cuando decidió que sin importar lo que dijeran otros, ella seguiría adelante con su plan y con todo el amor del mundo cumpliría su promesa. Una que cumplió a inicios del 2020, por suerte sus embriones lograron fecundar y esperaban el bebé para febrero de 2021.

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El pequeño estaba apurado, nació el 3 diciembre con 27 semanas y pesando tan solo 885 gramos y aunque luchó por vivir no lo logró pues falleció el 15 de diciembre.

Aunque Samille sufría, dijo que se había convertido en la madre de un ángel que acompañaría a Cleberton en el cielo. De ese modo pensó que Dios dispuso, cada uno tendría a un pequeño para que lo cuidara y acompañara.

Viva Bem

Una historia un tanto trágica pero llena de amor, que nos muestra que este sentimiento no está limitado por la vida.

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