Por Lucas Rodríguez
2 junio, 2021

Mary Elizabeth Power, de Texas, recibió un golpe de su padre la primera vez que se puso un vestido. Pero la sensación nunca la dejó: a lo largo de seis décadas y un matrimonio, ella supo que eso era lo suyo. #pride

Puede que las personas que se identifiquen como parte de alguna minoría sexual no sean la mayoría de quienes conoceremos en nuestras vidas, pero las historias de quienes sí lo son se merecen nuestra atención de todas maneras. Muchas de ellas son vidas torturadas, repletas de negación y problemas para poder verse como se sienten, así como poder llevar las vidas que quieran en público, sin exponerse a ninguna clase de discriminación o ataque. 

Unsplash – Foto Referencial

Así fue en la vida de Mary Elizabeth Power, una mujer trans de 62 años, originaria de Texas, Estados Unidos.

La vida de Mary no fue nada fácil. Ella le contó su historia a Unilad, la que comienza cuando era solo un niño. Siempre se sintió distinto a sus demás compañeros, aunque tampoco lograba identificar de qué manera. Le gustaban las chicas, al igual que sus amigos, pero algo tenía la manera en la que se veía, que la hacía sentir incómodo. 

Unilad

Fue cuando un día se probó uno de los vestidos de su madre en secreto, que se dio cuenta que eso era la opción para él.

El problema de esto fue que su padre lo descubrió haciendo esto. Siendo un ministro bautista, no toleraba esta clase de opciones, por lo que golpeó a Mary, convirtiendo su opción de apariencia trans en algo asociado a un trauma, lo que definió el resto de su vida desde ese momento en adelante. 

Unilad

Terminada la universidad, Mary intentó tener una vida como cualquier otro hombre. Se casó y tuvo tres hijos, a los que quiere con toda su alma. Pero aun así, el saber que su identidad no era la correcta nunca lo abandonó.

Por medio de los juegos de computadora y los juegos de rol, Mary comenzó a ponerse en contacto con esa identidad que dejó atrás: 

“Durante mucho tiempo, después de aceptarme, intenté negarlo. Me educaron como bautista del sur, por lo que era un pecado. Descubrí los juegos de rol y, más tarde, los videojuegos, en los que podía “fingir” que era una mujer y seguir sintiéndome segura. Le decía a la gente que veía mis avatares que simplemente disfrutaba mirando a una chica guapa mientras jugaba. Todo ello sin dejar de vestirme ocasionalmente en secreto”

–Mary Elizabeth Power para Unilad

Unilad

Fue en su sexta década en la tierra que Mary finalmente tuvo el coraje para asumir la identidad que sentía le correspondía. Ahora es feliz viviendo como una mujer trans, algo que sintió debió haber hecho desde el primer momento, si hubiera nacido en una época y una familia, más abierta. 

 

 

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