Por Lucas Rodríguez
18 noviembre, 2020

María Clara llevaba un año prometiendo que tendría su anhelada fiesta. El COVID-19 dificultó las cosas, pero trasladando todo al patio, pudo celebrar como siempre quiso.

Ahora que ya nos acercamos a cumplir un año teniendo que vivir en medio de una pandemia, hemos comenzado a aprender cómo es que se vive cuando la vida normal se ve restringida por una situación así de grave. Debemos tener en cuenta que en relación a otras pandemias que han asolado a la humanidad en el pasado, el COVID-19 ha estado muy lejos de ser la peor. Esto no quiere decir que no tenga sus aspectos terribles, pero más bien se ha convertido en un impedimento para nuestras vidas que un verdadero pánico o virus asesino. 

Arquivo Pessoal

Tener que quedarse en casa, mantener distancia y cuidar especialmente la salud, significó que muchos de los planes que las personas tenían para este año, no podrán realizarse de igual manera. Esto incluye los sueños hechos realidad que las niñas tenían planeadas para su fiesta de los quince.

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María Clara de Brasil, era una de estas. La pequeña, que vive con la condición del Síndrome de Down, había jurado hace más de un año que su fiesta de los quince sería un gran evento. A lo menos la verían vestida de princesa y bailando un vals junto a su querido padre. Desgraciadamente, el COVID-19 tenía otros planes. 

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Las ordenanzas de distanciamiento y cuarentena que se impusieron en Brasil (que tengamos en cuenta, es uno de los países que más ha sido golpeado por la epidemia) fueron bastante estrictas. Esto incluía la prohibición de hacer fiestas numerosas en el interior de las casas. Pero nadie dijo nada sobre la cochera.

Fue así como los padres de María Clara convirtieron el espacio en el que normalmente estacionaban los autos, en el espacio donde tendría lugar la fiesta de quince de su hija, quien bajó a recibir los saludos en su prometido vestido de princesa. La madre de María Clara explicó a O Globo cómo armaron la celebración:

“Fueron mis primos quienes prepararon todo. María Clara es muy conocida, espontánea. Había pasado un año desde que les dijo a todos que iba a tener una fiesta de 15 años y que bajaría las escaleras con un vestido de princesa, que bailaría un vals con su padre. Ella siempre quiso tener una fiesta pero, desafortunadamente, no podemos tener una súper fiesta como ella quería. Al final, resultó ser mejor de lo que imaginamos. No era en un salón pero tenía un poco de todo lo que siempre soñó.”

–Madre de María Clara, para O Globo

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Finalmente fue la presencia del cariño de sus parientes quienes hicieron realidad el sueño de María Clara. 

 

 

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