Por Leonardo Granadillo
2 septiembre, 2019

El hecho ocurrió en Kenia, donde la humilde pareja demostró que no hay que gastar millonadas para una gran celebración. En lo más simple pero sincero, también está lo más hermoso.

Cuando empezamos a planificar una boda pareciera que el mundo se nos viene encima, hay tantos gastos y factores que considerar que solo de comenzar a imaginar ya nos dan ganas de arrepentirnos. No obstante no tenemos que preocuparnos demasiado por el qué dirán, sino por aquello que llene nuestros corazones y nos haga feliz.

Si a nosotros nos llena, a nuestros invitados también debería agradarle, de no ser así quizá debiste acortar un poco más tu lista y no brindar a quienes van solo a criticar. Como Soko Sam, un humilde joven keniano que decidió llevar a su prometida (Miriam Christina) en una carretilla hacia el altar.

Boniface Mwangi

El hombre condujo por las calles de Nairobi con una sonrisa y con su futura esposa a su espalda. Llegaron al jardín, intercambiaron los votos, y celebraron de forma muy romántica sin ‘botar la casa por la ventana’, al menos en cuanto a la movilización.

También economizaron en la decoración, usaron escenografía y ambientaron el lugar con paneles que utiliza Sokko para trabajar como cineasta independiente, todo pintado a mano.

Boniface Mwangi

Cabe destacar que a pesar de lo económico igual fue hermosa, ambos estaban de blanco muy elegantes con ligeros detalles amarillos como para darle un tono más vivo a la celebración, un total acierto.

Boniface Mwangi

Ejemplo de que es más grave tener límites creativos que económicos, con poco se puede hacer mucho siempre y cuando se tenga bien clara la intención y se mantenga tuna buena disposición. Felicidades a los recién casados, no dudo que durarán largo tiempo juntos.

Boniface Mwangi

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