Por Lucas Rodríguez
14 enero, 2021

Megan Kennedy de Inglaterra tenía planeada la asistencia de sus mejores amigas como damas de honor. Cuando la pandemia lo volvió imposible, decidió recurrir a sus amigas más antiguas de todas.

Decir que la pandemia, así como las subsecuentes cuarentenas, nos obligaron a alterar nuestros planes, es ser suaves. Para cada persona será un poco distinto que la que tiene al lado, pero no hay nadie que pueda decir que el 2020 ocurrió exactamente como él o ella lo tenía planeado. Aun así, hay personas que se vieron particularmente afectados. Quienes tenían organizado asistir a, o incluso, ser las protagonistas de sus propias bodas, se dieron cuenta que si querían seguir adelante, tendrían que aceptar una celebración muchísimo más reducida. 

KRISTIAN LEVEN

Así le ocurrió a Mean Kennedy y Thomas Cahoon, una pareja del Reino Unido, que tenían todo planeado para comprometerse en el año que se nos acaba de ir.

Como era de esperarse, la gran boda que tenían planeada tuvo que quedarse en sus sueños. Especialmente por estas fechas, en que la segunda ola de casos de COVID-19, ha empeorado la situación en los países de Europa, la posibilidad de llevar a cabo esa boda que habían planeado con tanta intensidad se volvió imposible. 

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Uno de los puntos que más atormentaba a Megan, era que sus damas de honor no podrían estar a su lado. Eran diez amigas o parientes muy cercanas, cuya participación ya estaba prometida, así como sus pasajes ya reservados de antemano. Ninguna de ellas podría llegar al lugar. 

Esto fue lo que llevó a Megan a ponerse creativa, una manera de pensar que la llevó a darle un gusto especial a su boda:

“Cuando nos dimos cuenta de que tendríamos que reducirlo a sólo 15 invitados en total, y me di cuenta de que ni siquiera tenía espacio para mi mejor amiga, mi dama de honor, nada tenía sentido.”

–Megan Kennedy para el Belfast Telegraph

La solución fue tan simple como emocionante: serían sus dos abuelas, ambas de más de 85 años, quienes estarían a su lado en el momento estelar. Sus dos amigas más antiguas terminaron por ser sus damas de honor.

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Aparte de aparecer en blogs y redes sociales, la noticia fue compartida en las páginas del Belfast Telegraph. Las reacciones, saludos y frases apoyando la noticia se multiplicaron por todos lados, un fenómeno que Megan intentó explicar a sus abuelas. 

Ellas dijeron que no entendían el motivo de por qué la gente reaccionaba de manera tan intensa. Para ellas, solo estaban haciendo lo que siempre habían hecho: darlo todo por su nieta. 

 

 

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