Por Catalina Maldonado
11 febrero, 2021

Su género no binario chocó en su familia de profundas creencias religiosas. Hoy Marieke Lucas Rijneveld es una promesa de la literatura europea tras ganar el premio Booker Internacional.

Marieke Lucas Rijneveld es un nombre que, si bien ahora te puede sonar un tanto lejano, ha ido ganando terreno en el mundo de forma silenciosa y hoy ya se comienza a posicionar en el mundo de la literatura gracias a ser la persona más joven (30 años) un el Booker Internacional, un premio que reconoce las traducciones al inglés de obras de autores de todo el mundo.

Pero además de sus novelas y del mundo de los libros, esta joven también ha sido tema de conversación por su posición con respecto a su sexualidad, pues ha marcado pauta y nuevas reglas con respecto a sus propias elecciones. Ella se define como “a medias”. 

Judith Jockel

Con motivo de su participación en la edición digital del Hay Festival Colombia, BBC Mundo habló con ella sobre el proceso creativo y la libertad de poder decidir la propia identidad.

Junto con su libro “La inquietud de la noche”, Marieke Lucas le cuenta a BBC que varios detalles de la novela están inspirados en su propia historia personal y la forma en que creció en una granja en un pequeño pueblo de los Países Bajos, regido bajo las normas de la religión bastante conservadora. 

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El lugar donde crecí era como estar en otra era, el campo, la iglesia… era como un mundo en sí mismo, como un país propio”, situación que muchas veces le imposibilitó a liberarse de sus estereotipos y solo una vez que se alejó, logró ser quien es.

Según sus propias palabras, se identifica bajo el género no binario y lo hace de forma natural en un momento donde el debate sobre el sexo y el género crece con fuerza. “Soy una persona ‘entre medias’, entre chico y chica, soy ambos. Ha sido un largo camino” dice Marieke Lucas.

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“Cuando era pequeña me comportaba como un niño y estaba bien, entre niños no hay tanta diferencia. Al crecer se fue haciendo más difícil. Tenía que comportarme más ‘como una niña’” cuenta la joven sobre sus principios en el camino del autodescubrimiento.

Y de hecho su nombre también es parte de este proceso pues, nació bajo el nombre de Marieke Rijneveld, cuenta que solo “no encajaba conmigo” y entonces decidió: “Pensé en nombres y me quedé con Lucas, como mi amigo invisible de la infancia”. Ahora tiene nombre de chico y de chica.

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Actualmente, aunque para Marieke Lucas “es difícil el ambiente del que procedo”, asegura que la gente que lo rodea le da esa libertad y que para ella, eso es muy importante para ser quien es. Además le envía un mensaje a todos ellos en camino a descubrirse: “Para las personas que lidian con esto les digo que la elección es siempre suya. Si quieres o no definirte, si quieres quedarte entre medias, es tu elección. Es importante apoyar a estas personas”.

Una joven que no dejará a nadie indiferente y de la que hablaremos más seguido, de seguro.

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