Por Pablo Román
25 mayo, 2018

Su novio soltó una carcajada cuando le contó su decisión.

Lo que conocemos como belleza ha ido sufriendo ataques desde lo que antes se le consideraba “no bello”. Gracias a esto, es normal ver modelos de talla grande o personas con algún desorden en la piel caminando por importantes pasarelas. Pero, esto no quiere decir que la felicidad se encuentre en aceptarse o amarse tal cómo se es, es decir, sería lo ideal, pero no es el de todos.

Katie Weber tiene 23 años y llegó a pesar unos 115 kilogramos.

“Había ocasiones cuando salía de noche donde me llamaban hipopótamo, elefante o un cerdo“, confesó a Daily Mail.

Y eso no era todo, ya que incluso se burlaban del grosor de sus piernas.

“Solía sufrir de retención de líquidos en mis piernas y una vez un grupo de mujeres comentaron ‘oh, miren el tamaño de esos troncos de árboles’“, dijo al mismo medio.

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“Era horrible y me hacía sentir tan consciente de eso que quería ir a mi casa, la gente no se da cuenta de los dañinos efectos de comentarios así hacia uno“, explicó Katie.

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Pero las cosas no iban a quedar así.

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Cambió su dieta y todos los alimentos que solía comer se fueron al tacho de la basura para reemplazarlos por frutas y vegetales.

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“Mi dieta ha cambiado considerablemente y, aunque antes comía patatas fritas, rollos de salchichas y KFC, ahora como más frutas y vegetales, como cero calorías y productos de grasas reducidas”, explicó.

Este es el resultado de su trabajo:

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Katie nunca le gustó comprar en tiendas de talla grande y ver que su amigas iban a las sección común.

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Webber ahora pesa unos 70 kilogramos.

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Ella reconoce que siempre tuvo problemas de peso, pero el tema se agravó cuando comenzó la relación con su novio.

“Una vez que pasamos la etapa inicial de atracción, me puse cómoda, salí a comer, pedí comida para llevar y me volví floja“, se sinceró Webber.

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Lo que desencadenó su cambio fue cuando le detectaron ovario poliquístico, que reducía su posibilidad de tener hijos. Así que pensó en algo donde ella podría tener control: su peso.

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Su novio soltó una carcajada cuando le contó su decisión, pero después le tomó el peso al asunto y ahora juntos buscan recetas para cocinar.

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Katie ahora por fin puede utilizar ropa que nunca imaginó usar.

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