Por Camilo Fernández
6 julio, 2018

Comer pizza o hamburguesas para ella era imposible.

Sus compañeros de escuela la apodaban “bulldog”. Con este estigma y burlas tuvo que convivir Rebecca Hamilton hasta los 23 años. La joven tenía problemas en su mordida y dientes separados, heredados de su papá. Pero su problema era mucho más profundo. Ella no podía cerrar la boca. 

Por la deformidad de su mandíbula, uno de los problemas (aparte de la apariencia) era que no podía morder alimentos como hamburguesas o pizza. Físicamente le era imposible.

Rebecca Hamilton / MDWFeatures

“No solo tenía problemas en la mordida inferior, también tenía dientes separados. Recuerdo que la gente me arrojaba dinero en los pasillos de la escuela y me decía que usara el dinero para arreglarme los dientes”, cuenta, según consigna The Sun.

“Las chicas de mi clase me llamaban ‘bulldog’ y siempre decían que tengo una gran cabeza y mentón. Me llamaron fea diariamente“.

“Siempre borré estos comentarios y solo cuando crecí me di cuenta de lo mal que me había afectado”.

“La mayor limitación que tenía sobre mí era mi salud mental. Esta es la peor parte de tener este problema”.

A los 23 años, Rebecca pudo acceder a una operación que le cambiaría la vida. Específicamente, una doble cirugía a la mandíbula. 

Rebecca Hamilton / MDWFeatures

Aunque la transformación de su rostro su fue total, Rebecca reconoce que la recuperación fue altamente dolorosa e incómoda, pero que todo valió la pena.

“La recuperación fue extremadamente difícil. Una de mis mejores amigas tuvo una cirugía en la mandíbula y su recuperación pareció más simple en comparación con la mía”.

Rebecca Hamilton / MDWFeatures

 “Esta cirugía fue años de planificación y honestamente no puedo agradecer a mi ortodoncista y cirujano lo suficiente, porque hicieron un trabajo increíble”.

“El proceso es largo y difícil, tu recuperación será horrible, pero al final te agradecerás y nunca mirarás hacia atrás“.

Rebecca Hamilton / MDWFeatures

Por último el mensaje de aliento de Rebecca es uno solo. “¡También tienes que amarte a ti mismo! Nunca dejes que nadie te diga cómo debes lucir y si estás contento con tu estado de forma, no cambies para nadie “.

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