Por Leonardo Granadillo
11 enero, 2019

Los médicos le pronosticaron un futuro poco alentador. Ahora es embajadora de una importante marca de cosméticos. 💄❤

Kate Grant es una hermosa chica que tiene 20 años y tiene síndrome de Down, aquí te contamos su exitosa historia:

Fue la ganadora del concurso Teen Ultimate Beauty Of The World (La Última Belleza Adolescente del Mundo) celebrando en Portadown (Irlanda del Norte). Un concurso que apoya la diversidad.

https://www.instagram.com/p/Bn07J2IBOTT/

El concurso que va desde las categorías niñas, adolescentes y mayores de 20 también es apoyado por la Fundación Make-A-Wish, una famosa fundación que busca hacer realidad los sueños de jóvenes con problemas que ponen en riesgo su vida.

40 países participaron, fue entrevistada por jueces, tuvo que caminar por pasarela con distintos trajes, y vaya que tiene estilo para modelar:

Desde los 13 quería ser modelo, tuvo algunos trabajos pero la rechazaron muchísimo, se cansó de mandar correos con sus fotos. Ella no duda que fue por su condición.

En redes su madre Deirdre preguntó si realmente su hija tenía posibilidades de ser modelo. 26.000 personas compartieron su publicación brindándole apoyo, inclusive lo hizo Taylor Hamilton, quien invitó a Kate a participar en el concurso que después ganaría.

Facebook: Kate Grant

El doctor en su momento dijo que su hija no aprendería a leer, y que hablaría de forma limitada. Ahora responde preguntas en concursos de belleza sin problemas.

“Pensé en él (el doctor) mientras pronunciaba su discurso de aceptación en el escenario del certamen, describiendo sus esperanzas de una sociedad inclusiva, en la que las personas como ella están tratado como iguales.”

Deirdre a Sunday People 

Después de hasta salir en la TV Kate se ha convertido en embajadora de la reconocida marca de cosméticos Benefit. Fue elegida después de ver una foto con su delineador en Instagram.

Benefit vende su maquillaje en más de 30 países y cuenta con unas 2000 tiendas. Nadie detiene a Kate, seguramente pronto la verás en un póster por las calles de tu ciudad. Un ejemplo de que en la vida real también hay finales felices, y de que no hay excusas para lograr tus metas.

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