Por Catalina Maldonado
10 marzo, 2021

La ilustradora mexicana Ana Laura Dino tenía 13 años la primera vez que se rasuró la barba, y como ella otras mujeres se suman a la tendencia ahora conocida como “mujeres con barba”. Un proceso de aceptación con el que no fue fácil lidiar.

Los pelos y el vello en lugares “no deseados” ha sido uno de esos problemas con los que las mujeres hemos tenido que luchar por largo tiempo. Horas en las depiladoras, dinero invertido y un dolor insufrible es lo que hemos soportado por la creencia de que las mujeres simplemente no tienen pelos. Sin embargo, hoy existen mujeres que desafían los estereotipos y se atreven a mostrarse tal como son, con todos sus vellos. 

En ese sentido, varias mujeres en redes sociales muestran sus bigotes, axilas o piernas con el vello habitual sin depilar, pero pocas han tenido la oportunidad de enorgullecerse por sus barbas. Muchas chicas hoy experimentan la barba como parte de su vida y la abrazan, pese a que en su momento no fue así.

Instagram @lutacruz

Las barbas femeninas ha sido toda una revolución en el ámbito de la aceptación que mujeres han tenido que vivir. Lo que comienza como un vello incipiente, termina por convertirse en una barba densa y “masculina” que ha acompañado a chicas desde su adolescencia.

Un caso de ellas es Ana Laura Dino, una ilustradora mexicana que se rasuró su barba por primera vez a los 13 años. En conversaciones con POUSTA, la mujer cuenta que un novio de la época le hizo notar sobre su tema: “deberías depilarte la cara porque tiene mucho pelo” le dijo.

Ana Laura relata que, convencida de su problema, comenzó a hacerse esclava de la depilación. Cada día, a partir de los 15 años, se tomaba casi dos horas en afeitar su barba:

“Primero me rasuraba, pero me quedaban como puntitos. De ahí puntito por puntito me iba sacando los pelos con pinzas, y después me apachurraba la piel para que saliera todo de raíz. Quedaba súper inflamada, así que me ponía hielo y después un montón de maquillaje”.

—cuenta Ana Laura Dino para POUSTA—.

Por otro lado, la afrochilena Luta Cruz, cuenta una versión muy parecida cuando comenzó a darse cuenta que el vello en su rostro no era algo fácil de quitar y que realmente le crecía una barba en ella. Sin decirle a nadie en su casa, desde los 9 años comenzó a afeitarse con prestobarba, además de una pinza que le robaba a su mamá.

Instagram @lutacruz

Tenía muchos problemas de autoestima, no confiaba en mí y me preguntaba por qué era así, si acaso era lo suficientemente mujer”, recuerda con nostalgia Luta, quien se prohibió utilizar faldas, vestidos o petos para no exponer sus vellos.

Instagram @lutacruz

Con doctores y terapeutas que les indicaban que sus problemas podían ser médicos, estas mujeres se sometieron a invasivos tratamientos para “combatir sus vellos” pero claro, nada de eso funcionó pues simplemente eran “mujeres con barba”. 

Pese a que no fue un proceso fácil y la idea de eliminar sus pelos las acompañó durante largos años, actualmente mujeres como Luta o Ana Laura abrazan sus diferencias en un mundo que recién comienza a abrirse paso a levantar esos viejos estereotipos y cánones de belleza del pasado. 

¡Viva su valentía!

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