Por Lucas Rodríguez
29 octubre, 2019

No sabemos si el diseño estaba buscando que ocurriera esto, ¿pero cuándo le han importada al Internet las intenciones de los creadores?

Hay un dicho que dice algo así como ‘la verdad está en el ojo de quien la observa’, o algo cliché por el estilo. Algo de cierto tiene. Aunque todos podemos estar de acuerdo en que lo que tenemos al frente es esto o no lo otro, nuestra manera de ver el mundo va llena de juicios valóricos y enseñanzas, cosas que se mezclan para darnos una definición completamente personal de lo que sea que tengamos frente a nuestros ojos. 

El mundo de las redes sociales y el Internet es un ejemplo extremo de este principio. Repleto de gente de todo el mundo, dispuestos a lanzar su opinión sin antes pensar en si los demás estarán de acuerdo o no, suele ser el punto de inicio de las ideas más descabelladas que vemos hoy en día.

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La última víctima de la manera en que el Internet puede llevar todo al extremo absurdo, es un inocente suéter de factura inglesa. La foto promocional lo muestra sobre el cuerpo de una sonriente y feliz mujer con un notable parecido a Emilia Clarke. Todo iba bien, hasta que alguien notó que el diseño de la prenda tenía algo que no debería estar ahí. 

O, que el plan era que estuviera ahí. No pudieron ponerse de acuerdo. Tampoco quisieron hacerlo. Lo único importante, es que el diseño nos hace pensar demasiado en lo que pasaría si la modelo hubiera decidido que tuvo suficiente con la prenda. O con cualquier otra prenda.

FatFace’s Felicity fair isle jumper

¿Lo ves? Está en el diseño en el centro del suéter. La última línea. Parece cierta parte del cuerpo de una mujer, que cumple un rol fundamental en la crianza y nutrición de los bebés. No diremos más que eso: si de verdad no lo logras ver, el problema ya no es nuestro. 

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La noticia causó tanto revuelo, que incluso llegó a ser tomado por lugares como el Guardian. Si ya llegó a un diario internacional como ese, es porque vale la pena ser comentando.

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