El hecho ocurrió en Santiago de Chile, ciudad que en algunas comunas se encuentra en cuarentena obligatoria. Una linda forma de compartir, aportar y de entretenernos.

Estamos en una época donde desgraciadamente el aburrimiento se puede volver un importante enemigo. La cuarentena total a la que se han visto obligados a aplicar varios países gracias al rápido contagio del coronavirus nos tiene con pocas opciones para entretenernos.

La televisión, los servicios de streaming, las computadoras, los videojuegos, el celular, el ejercicio, los instrumentos de música, nuestras mascotas y las personas que conviven con nosotros son quizá la única forma de divertirnos. No obstante, una simpática vecina de la calle Santa Isabel, en Santiago Centro (Chile) nos ha recordado a otros buenos amigos que solemos olvidar: los libros.

UPSOCL Leonardo Granadillo

Amablemente decoró una caja, y bajó variedad de libros con el simple objetivo de brindar cierta distracción en estos tiempos. Recordemos que este país sudamericano a día de hoy, tiene más de 3400 casos confirmados, cifra que ha dejado a 18 fallecidos.

Entre los libros que dejó a disposición (la mayoría de literatura chilena) están Tanto Duele Chile de Richard Sandoval, Hermano Ciervo de Juan Pablo Roncone, La Noche del Oráculo de Paul Auster, Cartas del Diablo a su Sobrino de C.S. Lewis, entre otros.

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La recomendación no puede ser otra que resguardarse. Quizá no tanto por los jóvenes que afortunadamente buena parte de ellos han podido sobrellevar la enfermedad, pero el hecho no es sólo contagiarnos sino también contagiar. Sin darnos cuenta, podemos infectar a cientos de personas que quizá no puedan aguantar las duras consecuencias del coronavirus.

Un lindo ejemplo que imitar, eso sí, siempre y cuando nos desinfectemos las manos antes de ofrecer cualquier artículo y al tomarlo.

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