Por Fernanda Peña
13 enero, 2017

“Se están adaptando a su entorno y explotando los nuevos recursos”.

Así lo reveló un estudio realizado con 70 muestras de heces provenientes de una colonia de murciélagos del Parque Nacional Catimbau en Brasil. Las muestras contenían huellas de sangre humana y también de pollo. Esto es un motivo de preocupación para la población de Brasil y del mundo, ya que los murciélagos son comúnmente asociados a la propagación de enfermedades como la rabia.

Tal vez la intrusión del hombre en el habitat de esta especie, haya despertado su natural interés en la sangre humana.

“El registro de los seres humanos como presas y la ausencia de sangre de las especies nativas puede reflejar una baja disponibilidad de aves silvestres en el sitio del estudio, reforzando el impacto de las actividades humanas sobre la ecología local“.

-advirtió Enrico Bernard de la Federal University of Pernambuco con sede en Recife, Brazil. Y quien está a cargo del equipo investigador.-

“Se están adaptando a su entorno y explotando los nuevos recursos”

-completó Bernard.- 

Durante años la dieta de esta especie, de pelaje espeso proveniente de Catimabu; incluyó sólo sangre de las aves de la zona.

“Esto abre una serie de posibilidades de investigación sobre los murciélagos vampiros en la zona, tanto en la biología de la especie como en las consecuencias para la salud pública, considerando el potencial aumento de la transmisión de la rabia en la región”

-explicó el biólogo.-

 

Se cree que tal vez los murciélagos están ingresando a las viviendas de la población a través de agujeros en el techo o por las ventanas. También que aprovechan la vulnerabilidad de las personas que duermen al aire libre.

El paso a seguir de los investigadores, es ir directo a las viviendas y entrevistar a los residentes para averiguar con qué frecuencia están siendo interceptados por estos animales y tratar de encontrar las condiciones en las que se da la mordida. 

Un mito que se está haciendo realidad.

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