Por Alejandro Basulto
2 agosto, 2019

Es como una piscina de pelotas, pero que supuestamente son útiles para preservar lagunas y embalses.

Como muchas veces se ha leído,  y con razón, debido a que es una preocupación mundial, el calentamiento global es una seria amenaza para la humanidad y el ecosistema en que estamos envueltos. Y ante este desastre y crisis ecológica que es producto de la acción del hombre, hay quienes buscan enfrentarla y remedar sus efectos negativos, a través de ingeniosos inventos.

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Lo de Estados Unidos es un ejemplo. El que es uno de los países más contaminantes, es también uno de los que más ha inventado artefactos o programas para evitar que los efectos del cambio climático sean tan dañinos. Como lo que hizo el Departamento de Agua y Energía de Los Angeles, quienes desarrollaron una técnica para preservar aguas superficiales, tras la regla que implantó la Agencia de Protección Ambiental.

El plan, es nada menos que convertir un embalse en una especie de piscina de pelotas. Así es, debido que a través de 96 millones de bolas de sombra, que colocaron en un reservorio en Los Angeles, estarían logrando conservar el agua ante su potencial evaporación por el calor. A pesar de que esa no era su función inicial, debido a que se buscaba proteger el agua contra el polvo, la lluvia, los productos químicos, la invasión de algas y bacterias, o simplemente ante la vida silvestre que busque llegar al lugar.

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Pero aunque se ha vendido como una idea muy beneficiosa, la sostenibilidad y eficiencia de estas bolas está en duda. Debido que tras estudiar la huella hídrica de la conservación del agua, se descubrió que se ha usado más agua de la que se ha buscado ahorrar (evitó que se evaporaran 1,7 millones de m3 de agua, pero requirió 3 millones para su fabricación). Sin olvidar que además ha desarrollado un crecimiento de bacterias y cierto tipo de contaminación en el agua, además de emisiones de carbono.

Para finalizar, y poner más en duda aún su eficacia, el proyecto costó 34 millones de dólares y estas bolas se renuevan cada 10 años. Sin duda, este idea implementada tanto en Estados Unidos como en Israel, ha generado más cuestionamientos que certezas.

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