Aunque no tienen muchos recursos, les sobra la creatividad.

Todos sabemos que uno de los problemas ambientales más serios que está sufriendo el planeta es la contaminación de los océanos, que se ven perjudicados en especial por el plástico, material que representa más del 12% del total de los residuos sólidos urbanos y que demora entre 100 a 1.000 años en descomponerse.

O sea, un montón de tiempo.

Y como resultado, habrá una contaminación «lenta» pero segura de las aguas, y considerando que al año acaban alrededor de 8 millones de toneladas de plástico allí, eso implica que al año mueran millones de animales intoxicados, asfixiados, o atrapados en esos residuos.

Y de seguro seguiremos viendo imágenes como éstas si nada cambia:

FLIP NICKLIN, MINDEN PICTURES/NATIONAL GEOGRAPHIC CREATIVE
THOMAS P. PESCHAK, NATIONAL GEOGRAPHIC CREATIVE

Por eso es muy importante tomar consciencia de lo que está ocurriendo para intentar impedir, de alguna forma, la contaminación. Está claro que si todos ponemos un poco de nuestra parte y modificamos ciertos hábitos o comportamientos, podemos contribuir para que haya mundo para rato.

Y aunque muchos países no implementen ciertas iniciativas al respecto, hay otros que sí están comprometidos… incluso cuando no tienen los recursos suficientes, como ocurre con Guatemala.

Resulta que en medio la crisis financiera, los guatemaltecos decidieron crear un sistema que pasa más por la creatividad que por los medios económicos, ya que es bastante precario pero efectivo.

Claudia Ruiz

Ellos comenzaron a formar unas barreras hechas a partir de botellas de plástico comprimidas que instalaron en los ríos y forman una especie de cordones flotantes (biobardas) para bloquear el paso de la basura hacia el mar abierto.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

Sin embargo, para que sea aún más efectivo, debe hacerse una limpieza previa de los ríos para que a la última barrera llegue la menor cantidad de residuos. Así que, en Guatemala combaten los desechos y a la vez generan empleo local, pues las personas recolectan plástico a cambio de un salario.

Lo mismo sucede con las playas, donde la limpieza además mejora el turismo en esos sectores.

¿Y qué ocurre con la basura captada? La compactan, la almacenan, la tratan y la reutilizan, pues saben que es una práctica que a futuro servirá bastante.

Claudia Ruiz
¡Más iniciativas como ésta en el mundo!

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