Por Carolina Mila
6 febrero, 2015

Este artículo fue originalmente escrito por Rita Templeton para Scary Mommy. Esta joven mamá tiene 4 hijos varones que hacen de su vida una sorpresa cada día. Esta es una lista de 10 cosas increíbles que suceden cuando entre tus retoños hay niños del género masculino: 

1. Dile adiós al silencio

Si tuviera un peso por cada vez que mande a callar a alguien o por recordarle (por la millonésima vez) de usar su “voz de interiores,” estaría disfrutando de un retiro temprano en las playas de Ibiza. Con implantes de senos y una liposucción. Y un trago helado. Espera, ¿qué? Ah, sí. Los niños pequeños son ruidosos. Ese es mi punto. Incluso cuando están en un radio de un metro de separación cada uno del otro, aún sienten la necesidad de gritar. Especialmente si están emocionados… y los chicos casi siempre lo están, sobre una cosa u otra. Y adivina que más. Así es: sus juguetes son ruidosos también. ¡Súper!


2. ¿Neutralidad de género? Buena suerte con eso

En un esfuerzo valiente para hacer que mis hijos sean lo más centrados posibles les regalé un grupo de muñecas de bebé, juegos de cocina y otros juguetes que típicamente se asocian a las niñas. Les he dado discursos apasionados sobre que no hay “colores de niños” y “colores de niña,” sino que simplemente hay colores, y que está bien usar cualquiera que te haga más feliz. Me han pedido que pinte sus uñas y he accedido sin problemas. Pero cuando han comenzado a crecer, han aprendido más sobre qué actividades son más de hombres (y estrictamente les molestan las actividades que perciben como femeninas), a pesar de mis mejores esfuerzos para eliminar esa mentalidad de cosas de niños vs cosas de niñas. La mayoría de los niños son…como niños. Es algo que la mamá de un varón debe aceptar.

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3. Lo rudo es rutinario

Un niño pequeño puede ser lo suficientemente rudo por sí mismo, pero ponlo con un amigo o miembro de la familia (o varios de ellos) y tienes una receta para una competencia de lucha libre. Se empujan y golpean y taclean y se revuelvan, estén felices, enojados, o lo que sea que haya en el intermedio. Esto puede ser especialmente problemático por dos razones: la primera, es que pierden conciencia de lo que los rodea y dañan tus cosas y la segunda…


4. El personal de Urgencias te conocerá íntimamente

¿Sabías que dicen que los niños no salen muy económicos? No están bromeando. Cuando tienes un varón, deberías apartar automáticamente de tus ingresos mensuales unos cientos de dólares para costos médicos (y también para antibióticos, yodo y gazas). Concusiones, dientes rotos, huesos rotos, cortes feos y sarpullidos, las madres de varones se encuentran con un flujo constante de estos y deben preparase para ellos. Bueno, tan preparada como se pueda estar cuando tu hijo llegue con una herida que hace que te duela el estómago. ¿Debería mencionar también que la frecuencia y variedad de las heridas será tal que, secretamente, entrarás en pánico cada vez que vayas pensando que alguien seguramente le informará a las autoridades de que abusas de tus hijos? Sí, es así.

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5. Hay armas en todas partes

Continuando en la línea de la rudeza en la casa y las visitas a Urgencias, los padres de varones deben enfrentar el hecho de que los pequeños pueden convertir cualquier cosa en un arma. Cuando mi hijo mayor era un niño, juré que él nunca jugaría con pistolas de juguetes. Ni siquiera las que tiran agua. Pero adivinen qué. Sucede algo: la vida. Y en alguna parte del camino se encontró con su primera Pistola Súper Mojadora y quedó enganchado de por vida. Cuatro hijos después, y mi armario una vez libre de armas ahora está repleto de un arsenal de plástico. Te lo digo ahora: aunque prohíbas las armas, ellos encontrarán la forma de hacer sus propias armas. Usando los tubos vacíos del papel higiénico y papel de cocina. Y ramas. Y Legos. Y palitos de helado. Y cualquier cosa que puedan usar para tirarle a alguien o para apuñalarlo repetidamente.


6. Despídete de tus sueños de niñas

Solía fantasear sobre mis hijas usando mi vestido de novia. O sobre entregarles mis diarios de vida de la época de la escuela, llenas de historias de mis amigas, de los chicos que me gustaban, y del drama. Pero estoy bastante segura que mis hijos no querrán leer sobre el beso “mágico” de Año Nuevo que recibí en la secundaria. Y casi podría apostar que ninguno de ellos querrá usar mi vestido de novia (pero hijos, si eso es lo que les interesa, ¡es todo suyo!). Cuando no tienes hijas, es menos probable que te toque hacer algunas de estas cosas. Y tienes que aprender a aceptarlo. Pero, ¿quieres saber un secreto? Esa no es la peor parte. Lo peor viene cuando las personas no entienden que no tienes problemas teniendo solo varones, y actúan de forma compasiva, como si tu vida estuviera, de algún modo, incompleta sin una hija, y que vas a pasar las noches llorando por las que no tuviste. Eso es muy irritante.

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7. Oh, ¡la presión!

Como madre de un varón, sientes una enorme obligación de asegurarte que no se conviertan en el ex novio bueno para nada que cada mujer ha tenido. El problema es que no estás segura de qué es, exactamente, lo que hace que esos dulces pequeñitos crezcan para convertirse en pésimas citas y compañeros insufribles. No hay un manual que podamos seguir para asegurarnos de que nuestros hijitos se convertirán en parejas ideales (o por lo menos en alguno cercano a eso), y si nunca has sido un hombre tú misma, puede ser difícil el deducir lo que los hace funcionar en el sentido de relaciones adultas. Así que haces lo mejor que puedes, pero es todo ensayo y error. Y luego tienes que esperar a verlos como adultos para ver si funcionó.


8. Las manchas son lo peor

Intentar mantener la ropa de tus hijos limpia es como intentar saltar a una piscina y mantenerte seca. Y el adivinar cómo tratar el desfile eterno de manchas –de pasto, de sangre, de pudín, de lodo, de golosinas y de caca– es un juego de adivinanzas que no tiene fin. Pasarás cientos de dólares acumulando productos que remuevan manchas, formando así una colección tan impresionante que será el rival del pasillo de limpieza del supermercado. Y aguantarás tu respiración mientras aplicas el producto antes de meterlo a la lavadora, y luego gruñirás y maldecirás y apretarás tus dientes cuando aún lleva la marca de la pintura en espray o chicle o marcador permanente que tanto te esforzaste por limpiar. Tirarás un montón de cosas porque nadie quiere ropa usada que parezca haber sido teñida con salsa de espagueti. Sí, tendrás que comprar ropa nueva para tus hijos, pero aquí está el siguiente problema de las mamás de varones…

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9. La ropa de hombres es aburrida

Es cierto. Si quieres algo fácil, eso es e exactamente lo que la ropa de hombres es: vestirlos es rápido porque solo hay un puñado de estilos para ellos y todo combina. Pero no es divertido. A los chicos no les interesan para nada los accesorios. No te va a tocar escoger calcetines con vuelitos o combinar una cinta para el cabello con el collar perfecto. La sección de ropa de varones en las tiendas siempre queda corta en comparación a la de las niñas. Puede que escojas, no sé, un cinturón o unos lentes de sol de vez en cuando… pero eso es lo más cercano que estarás de los accesorios.


10. A veces, tú simplemente no sabes

Puedo consolar a mis hijos cuando están tristes o asustados, felicitarlos cuando han hecho algo bien, corregirlos cuando han hecho algo mal, y estar feliz cuando están felices. Pero cuando se trata de identificar completamente, al 100%, sus sentimientos y preocupaciones, digamos que hay una pequeña cosa que se pone entre una madre y su comprensión total de sus hijos. Y si me refiero a una cosa en específico: sí, su cosita. Porque a pesar de que puedo empatizar con ellos, nunca podré entender completamente por qué su apéndice masculino requiere tanta ventilación, o ser tocado todo el tiempo, o el porqué ponerle al revés sus calzoncillos de Tortugas Ninjas es algo alarmante. Ni siquiera me hagan comenzar a hablar de las preguntas que surgen en las ocasiones en las que este apunta al norte en vez de al sur. Es difícil enseñarles sobre una parte del cuerpo que no tienes, por lo que recurro a balbucear incómodas explicaciones científicas para cosas así.

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Sólo recuerda; cuando puedas usarla, “pregúntale a tu padre” puede ser la mejor frase de la mamá de un varón.

Visto en Scary Mommy & imágenes de Weheartit

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