Por Valentinne Rudolphy
17 abril, 2015

Mi declaración de amor pública, a quien es mi mejor amigo y compañero.

Hoy quiero hacer las cosas un poco más íntimas y confesarme de manera personal. Quiero dedicar con todo mi corazón un trozo de mi trabajo a quien mezcla su camino conmigo. Con quien vamos compartiendo la vida, sin importar lo que pase mañana. Sin importar que las cosas se pongan feas o difíciles, ni pensar en que se podría acabar.

A pesar de que siempre he tenido la tendencia a escribir para expresarme, pues creo que me sale mejor que hablar, hay muchas cosas que no se pueden transmitir. Hay muchas emociones que no tienen palabras y solo son. Nacen y rondan por mi mente y quisiera abrir mi pecho para mostrarlos, porque no sé cómo adjetivar esos sentimientos. Así que acá daré mi mejor intento.

Mi novio actual ha sido mi primera relación realmente seria y larga. Antes conocí muchas personas, de distintas maneras. Observé mucho y tuve diversas experiencias, pero nada me atrapaba, todo me aburría, o me lastimaba, o no me parecía que valía la pena. Mi actitud en general era de un poco indiferencia. Nunca me preocupé por estar soltera, tomándome el tiempo para poder caerme y aprender. Conocerme a mí. Quería llegar al punto en que pudiera decir «estoy bien», y recién en ese momento pensar en abrir mi corazón, por así decirlo.

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Cuando ya había dicho a mí misma que pisaba suelo firme y tenía claro mi panorama – al menos, lo importante – fue que conocí a mi novio. Ya llevamos un tiempo, aún no mucho, pero tampoco muy poco. No estaba en mis planes, pero decidí romper el esquema. Y todo ha valido la pena. Estar en una relación es un camino difícil, en especial cuando no es en una actitud infantil. Pero creo que todo lo difícil, es lo que más vale la pena.

Esta mañana conversaba con él sobre cuánto llevábamos juntos, cuánto tiempo salimos y qué pensábamos antes de esto. Siempre tenemos esos recuerdos nostálgicos, que nos alegran y motivan, emocionan en especial, sobre lo que hemos pasado juntos. Y fue ahí cuando decidí que no podía esperar. Estas son las cosas que hoy y todos los días, quiero agradecer a mi amor:

1. Por cada desayuno

Quiero realmente destacar esto. Desde que estamos juntos, no puedo contar la cantidad de desayunos y colaciones con las que mi novio me ha mimado. A veces se levanta antes de lo que debería hacer cuando voy a verlo, para que mientras me preparo para la universidad antes, y ahora el trabajo, tenga un buen desayuno – con las cosas que a mí me gustan – y algunas veces, algo que me pueda llevar para comer como snack.

Es un detalle tan pequeño, pero siempre me enamora. Soy una amante de los desayunos. Y en especial, de poder compartirlos. Veo que lo hace con alegría y no cansancio, y su dedicación, me emociona aún más. A veces sé que me quejo porque él no cocina cuando nos juntamos a almorzar – confesión aparte: soy un poco monopolizadora de la cocina -, pero en verdad, esto vale mucho más. Retiro todas mis quejas, porque es algo que me encanta y es muy importante para mí.

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2. Por compartir estupideces

En verdad soy una persona ridícula. Y no creo que podría estar con alguien totalmente serio.

Me gusta que uno se pueda reír del otro y de uno mismo. Y de esto, nos sobra en nuestra relación. Nos comunicamos de tal manera que no hay nada que ocultemos, ni siquiera esos pensamientos tan absurdos, que luego nos hacen reír hasta más no poder. Si no estamos hablando de un tema existencial, nos relajamos y disfruto mucho esta dinámica.

En especial, agradezco que ahora, de la nada, mi novio a veces pone canales como E! en los que nos burlamos de todo. Antes no vería programas de moda, tendencias, u otros. Pero lo hace por mí. Así como la otra tarde nos pasamos viendo una película de Jackie Chan, o ver películas infantiles (como Enredados), riendo juntos todo el tiempo. O jugamos en la calle, o corremos en las escaleras, aprovechando ese tiempo como si fuera el más invaluable que tenemos.


3. Por querer todas mis cosas «de niña»

Me gusta ser femenina. Pintar mis uñas, combinar la ropa, decorar todo y llenar todos los espacios con esto. Y mi novio lo acepta. O sea, está claro que debe aceptarlo, pero no se queja y creo que hasta le puede llegar a gustar. O es solo la costumbre. Agradezco que me ayude a elegir ropa, o se siente a mi lado mientras me maquillo, o me acompañe a ir de compras – aunque yo no soy una fanática de esto y no pasaré horas en un centro comercial.

Me enamora que a él le enamore esto. Que le encante. Es parte de lo que soy, y siempre me asombra que le sorprenda. No sé si se entiende, es esa sensación que me da mientras me pongo pendientes o me maquillo frente al espejo, y veo que me mira de una manera distinta. Como nadie más me mira.

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4. Por soportar mis manías

Contexto: soy maniática. Punto.

Puedo soportar el desorden momentáneo en algunos formatos, pero no total. Me gusta hacer listas, hacer planes, que todo esté limpio y en orden. Aunque he ido cediendo mientras crezco, pero de a poco. Tal como él ha ido adoptando en ciertas cosas, hábitos más organizados.

He ido cediendo en parte porque conocí a este hombre genial que me relaja. Que me hace ver que no importa mucho que hayan cosas en el suelo, o que no tengas todo previamente visto. Y que, además, como guinda de la torta, cree que yo también soy genial por ser como soy. Que no me critica, sino que me ayuda. Y cuando ve mi cara de «ya no puedo más», él toma las riendas y se hace cargo. Díganme si eso no es amor, ¿ah?


 5. Por ordenar cuando voy a verlo

Si bien con el tiempo me he ido relajando y no me importa mucho su desorden – pues es en su espacio -, a él le ha pasado lo contrario.

Al principio pensaba que era para que yo no me quejara, pero sé que es parte de un acto de amor. Él intenta mantener su espacio lo más ordenado posible cuando sabe que iré a visitarlo. A veces hasta me ha hecho esperar afuera mientras limpia. Ya no me importa mucho a mí, pero sé que sin decirme, lo sigue haciendo. Aunque no lo pida, es como una dedicatoria, un recordatorio de cuánto le importo, y lo agradezco mucho.

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6. Por acudir siempre en mi auxilio

Sea que esté enferma, necesite ayuda con algo, o solo me sienta triste, él está ahí. Nos hemos comprometido con el otro de verdad. Además, ninguno está muy cerca físicamente de su familia. Por lo que nos apoyamos mutuamente, intentando dar lo mejor de sí para el otro.

Muchas veces, en especial cuando estoy más sensible, sé que me puedo volver muy exigente. Pero él siempre está ahí. Con palabras o abrazos, intentando descifrar qué es lo que puedo necesitar. Despejando mi mente contándome anécdotas, acompañándome a caminar o compartiendo una cerveza para respirar y conversar. Se ha vuelto en mi mejor amigo, y espero estar a la altura de lo que él merece.


7. Por transmitirme su amor hacia las cosas

Debo decir que, como muchos hombres, hay muchas veces en las que mi novio se hace el rudo en ocasiones.

Pero no toma mucho esfuerzo descubrir cómo es realmente. Basta un perrito caminando por la calle para que se derrita y pare el mundo para jugar con él. En serio.

Una de las cosas que me guió a quererlo, fue esto. Su amor en especial por los animales y la naturaleza, y capacidad de asombro ante estos. Me ha abierto los ojos, y es algo bello, dentro de todo su sarcasmo y humor negro.

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8. Por acompañarme desde los momentos más difíciles…

Quizás no sabe a veces qué decir o hacer, pero siempre está ahí. Hemos pasado por pocos momentos realmente feos, pero seguimos a flote y con la nave en perfectas condiciones. Pues, como dicen por ahí, la cosa es «contra viento y marea».

Nos hemos conocido en etapas de cambio en nuestras vidas. Con familiares en el hospital, crisis de amistades, tiempos de tesis, y más situaciones de por medio. Pero tal como yo no me he alejado, él sigue aquí conmigo. Y siempre es así.


9. … hasta las fiestas más aburridas

También agradezco las incontables veces que me ha acompañado (o yo a él) en momentos absurdos. Desde lo más complejo que puedan pensar, hasta ir con el otro a un evento que no es de tu agrado.

Me encantan las actividades relacionadas con la música y el arte, no mucho a mi novio. Las disfruta, pero nos han tocado cosas terribles. O fiestas de amigos. Son esos momentos que piensas que has perdido tu tiempo. Pero, la premisa se mantiene: estamos siempre juntos. Las circunstancias no nos condicionarán.

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10. Por esperarme, conquistarme y no rendirse

Cuando comenzamos a conocernos, fui difícil.

No porque me creía la gran cosa. Simplemente no me llamaba la atención estar con alguien.

Salíamos para conocernos, y disfrutaba su compañía, pero era muy desagradable a veces. Creo que era mi mecanismo de defensa para explicar que no quería nada. Que tenía otras creencias y prioridades y otro estilo de vida. Pero él siempre me dice que, algo dentro de él, le decía que tenía que seguir. Que muchas veces quería no hablarme más y seguir su vida, pero sentía que tenía que hacerlo. Y valió la pena.

Realmente mi amor: esto es lo que más agradezco. Que tu perseverancia esperó hasta que abriera los ojos. Desde que me di cuenta y sentí lo mismo que tú, he hecho también todos mis esfuerzos por conquistarte a diario. Y por agradecer que, por tú tenacidad, nos conocimos y somos los grandes amigos y parejas que somos hoy. Que no disfruto con nadie más pasar el tiempo que contigo, que me gusta que nos enfademos y riamos de ello, o que seamos tan distintos, y nos complementemos. Pues, como tú dices, somos un equilibrio de fuerzas.

Sé que hay muchas otras cosas por las que agradecerte, y por agradecer a Dios el ponerte en mi camino. Esta es solo una pequeña lista, de aquello que tenía que decirle ante todo el mundo, a quien amo y quiero seguir conociendo por un buen tiempo.

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