Por Carolina Mila
11 febrero, 2015

1. Empiezas a mirar las parejas que te rodean con ojos envidiosos

Hmmm. Debe ser rico irse juntos a casa, dormir en la misma cama, comer en la misma mesa y no tener que viajar miles de kilómetros para verse. ¡Pero no es que esté amargado! No del todo… tal vez sólo un poco.


2. Desarrollas una apreciación increíble de cada momento que llegan a pasar juntos

La demanda es alta y la oferta es baja. Es así de simple.

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3. Te das cuenta que la típica frase que dice que la “ausencia hace crecer el cariño” es muy cierta

Y al mismo tiempo es molesta y totalmente estúpida. La usas para sentirte mejor, y cuando hablas de tu relación con los demás, pero realmente, sabes que seguirías siendo un fan de tu pareja, incluso si vivieran juntos en un pequeño armario en el medio de la nada. Estás seguro de que tu relación podría florecer muy bien sin la ausencia. 


4. Siempre estás esperando con ansias la próxima vez que se vean

Después de semanas lejos, se dan el más apretado de los apretones y te aferras lo más que se pueda. Sientes su olor, tocas su piel y es increíblemente memorable y especial; es tu propio y genuino “momento de Hollywood”.

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5. Te das cuenta de que conocer amigos es más fácil cuando no puedes meter tu vida en la vida del otro

Hay una cosa que normalmente sucede con las parejas normales: se vuelven totalmente absortos en sus relaciones, dejando viejas amistades de lado y descuidándolas totalmente. Pero las parejas de larga distancia no podrían hacerlo aún si quisieran. Puedes irte a tomar algo con tus compañeros de trabajo todas las noches, no hay problema, no es que alguien esté esperándote en casa.


6. Las personas nunca dejan de molestarte con preguntas: «¡¿No es demasiado difícil estar lejos?!»

¿Por qué las personas sienten tanta necesidad de andar preguntando lo mismo? Sí, por enésima vez, es difícil.

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7. Haces un seguimiento de las horas, días y semanas exactas hasta que puedan estar juntos

Las parejas de larga distancia fortalecen la paciencia. El tiempo en que no están juntos se vuelve simplemente el tiempo que pasa en el intermedio (mientras se vuelven a ver). Las fechas para verse se vuelven tan importantes como los aniversarios y los cumpleaños para otras parejas.


8. Tu vida comienza a girar en torno a las «llamadas telefónicas»

Y cuando se llaman, es para hablar en realidad. No te hace las preguntas sobre la lista de supermercado o para regañarte por no sacar el pelo de la ducha, es para decirte «¿Cómo estuvo tu día?» Lleno de sinceridad. Se trata de un «no puedo esperar a verte», y tu sabes que es verdad.

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9. Los mismos y pocos textos comienzan a frecuentar cada conversación

«Te extraño», y «me gustaría que estuvieras aquí», son las frases dominantes de sus buzones de entrada y salida.


10. Comienzan a fomentar el sueño de “algún día”

Juntos diseñan una fantasía. “Algún día”, ambos dicen, nos iremos a vivir juntos, situaciones en las que cuando se habla de «casa», se están refiriendo al mismo lugar, en la misma región, en la misma ciudad, en la mismo calle. Verán películas durante la semana y comprarán un perro y será increíble.

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Visto en Thought Catalog & imágenes de Weheartit

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