Por Candela Duato
26 enero, 2015

Minuto uno

Ves al bebe jugando solo y feliz y decides que nada malo le pasará si te tomas una ducha de 10 minutos. Vas al baño y te desvistes.


Minuto dos

Te pones nerviosa porque quizás algo le pase al bebé y lo pones en su cuna en vez de dejarlo jugar libremente en el suelo. Corres por la casa buscando juguetes seguros para ponerle en su cuna y para que se mantenga ocupado. ¿He mencionado que todo esto lo haces totalmente desnuda?

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Minuto tres

Te metes a la ducha. Tu bebé te deja disfrutar del agua.


Minuto cuatro

El bebé comienza a llorar. Oh no, ¡Ni siquiera te has puesto shampoo! Espera… ¿Son llantos? No estás segura. Sacas la cabeza de la ducha y escuchas con atención. Puede que lo estés imaginando. Te pones shampoo lo más rápido posible sólo por si acaso. Te lavas a la velocidad de la luz. El llanto del bebé toma volumen. Sí, definitivamente es llanto. ¿Qué pasa con el acondicionador? ¿Tienes tiempo para eso? El llanto del bebé aumenta a niveles insoportables. Debes salir de la ducha lo antes posible. ¡Espera! ¿Te pusiste shampoo? ¡NO LO RECUERDAS! Intentas ordenar los eventos: primero te metiste a la ducha, luego sentiste el agua tibia, luego el bebé comenzó a llorar… ¡DEMONIOS! ¡EL BEBÉ SIGUE LLORANDO! ¡Tendrás que saltarte el shampoo sin importar que ya lo usaste!

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Minuto cinco

¡¡El bebé llora aun más fuerte!! ¿Por qué decidiste rasurarte las axilas? ¡Qué cosa más egoísta! ¡Eres una madre terrible! ¡¡¡DIOS MIO EL BEBÉ DEBE PENSAR QUE HA SIDO ABANDONADO Y ESTA DUCHA DE 10 MINUTOS LE VA A ARRUINAR LA VIDA!!!


Minuto seis

El bebé deja de llorar. Gracias a dios. Hora de ponerse acondicionador.


Minuto siete

¿Por qué está el bebé tan callado? Algo no está bien. Gritas en dirección al bebé: “¡BEBÉ! ¿ESTÁS BIEN?” El bebé no te responde. Obviamente no está bien. Nunca está tan callado. ¿Qué juguetes le puse en su cuna? ¿Están todos hechos de materiales respirables? ¿Hay algún riesgo de ahogo? Quizás se metió en una de las esquinas. Oh no. Está atrapado en la cuna. Está herido y ni siquiera puede llorar. ¡DIOS MIO, ALGO LE PASA A MI BEBÉ!

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Minuto ocho

El bebé comienza a llorar otra vez. GRACIAS A DIOS.


Minuto nueve

Emerges de la ducha, mojada y desnuda. Tomas una toalla. Corres hacia el bebé, casi resbalando en el suelo del baño. Lo tomas en tus brazos. “¡MI HERMOSURA! ¿ESTÁS BIEN? ¡¡¡¡LO SIENTO TANTO!!!! ¡NUNCA MÁS DE DUCHARÉ!”


Minuto diez

Oh no. ¿Aún tengo acondicionador en mi cabello?

Visto en Mommy shorts. 

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