Por Nicole Lavanchy
27 marzo, 2015

Las hazañas realizadas por cada una de ellas son realmente inspiradoras. 

Mientras que los hombres han podido hacer casi todo lo que han querido desde el principio de la historia, por mucho tiempo se ha esperado que las mujeres cumplan con funciones estrictas y restrictivas al ámbito doméstico. Por supuesto, siempre han existido mujeres intrépidas que se niegan a aceptar estos roles, incluso si no obtienen el reconocimiento merecido por ello.

Es oficialmente el mes de la mujer, lo que significa que es hora de celebrar los muchos logros que tan a menudo han sido pasados por alto el resto del año. Con eso en mente, aquí te mostramos tan sólo 10 de las muchas mujeres valientes e inteligentes que se resistieron a las tradiciones sexistas que buscaban limitarlas y, en cambio, hicieron lo que quisieron, pavimentando el camino para que las futuras generaciones de mujeres hicieran lo mismo.

1. Nellie Bly

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Nellie Bly entró en la escena del periodismo de una manera descaradamente feminista, mediante la presentación de una carta al The Pittsburgh Dispatch en donde refutaba la diatriba de un escritor sobre cómo las mujeres pertenecían al hogar. Un editor vio el potencial de Bly y la contrató en 1885. Apenas dos años después, Bly se hizo famosa al hacerse pasar por una enferma mental en la isla de Blackwelly para así exponer lo que ocurría ahí al New York World; pocos años después, ella rompió un récord al viajar 72 días por todo el mundo, escribiendo sobre él para el mismo periódico.

Pocas personas están conscientes de que uno de los primeros periodistas de investigación que se metió de lleno en el campo, poniendo en riesgo su vida por el bien de una historia, fue una mujer. La insistencia de Bly en hacer este tipo de trabajos de investigación tan arriesgada es especialmente sorprendente teniendo en cuenta que las mujeres periodistas de la época se dedicaban exclusivamente a cubrir noticias de sociedad. Afortunadamente, Bly evitó las nociones paternalistas sobre la pasividad de las mujeres y decidió conquistar el mundo – y escribir sobre él.


2. Hedy Lamarr

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Lamarr luchó contra las nociones sociales que dictaban que las mujeres no podían ser inteligentes y sexies, al mismo tiempo que las desanimaban a ser ambas. Aunque es mejor conocida por su carrera como actriz, Lamarr no se quedó tranquila con la idea de que su cara bonita fuera su única huella en el mundo. La actriz también creó una tecnología esencial para el control de torpedos durante la Segunda Guerra Mundial, un trabajo que más tarde permitiría la creación del Wi-Fi y el Bluetooth. También fue la primera actriz en simular un orgasmo en pantalla, en la película de 1933 “El éxtasis”.

A pesar de sus logros, Lamarr tuvo que enfrentar numerosos obstáculos debido a su género. Cuando trató de formar parte del Consejo Nacional de Inventores para poder contribuir a los esfuerzos de guerra, le dijeron que mejor usara su fama para vender bonos de guerra. Por suerte, ella continuó inventando cosas, y sus contribuciones a la guerra y la sociedad en general fueron reconocidas formalmente el 2014, cuando fue incluida en el Salón de la Fama de los Inventores. «Yo soy la enemiga jurada de la convención», dijo una vez. Revisando sus logros, uno no tiene más remedio que estar de acuerdo.


3. Agente 355

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Mucho antes del agente 007, existió la agente 355. Los libros de historia podrían darle vida al relato de la Revolución Americana mencionando a este miembro del Círculo de Espías Culper, la primera red de espías de élite de los Estados Unidos. Ella fue una de los espías más valiosos de George Washington, una mujer conocida solo como «Agente 355» y que era probablemente la única que podía lucir fabulosa en un vestido de noche mientras recolectaba información fundamental para el triunfo de la independencia de las colonias.

La agente, que supuestamente se describe como “una persona de increíble ingenio y encanto seductor» era muy habitual en la escena social de Manhattan, y de acuerdo con el Huffington Post, al parecer desapareció antes del fin de la Revolución. Aunque casi no había una gran cantidad de mujeres espías en el momento – o en los años que siguieron – la Agente 355 tenía claramente una vocación y, por suerte para América, sirvió a su país de todos modos.


4. Mary Shelley

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Hay un montón de razones por las que Frankenstein de Mary Shelley perdura como una de las grandes obras de la literatura. Shelley escribió la novela con tan solo 20 años de edad, y el libro ha sido muy popular durante siglos – ahora se considera una obra pionera de la ciencia ficción, por lo que Shelley sería la madre del género. Ningún autor había intentado anteriormente acercarse a una premisa científica desde una perspectiva literaria, pero la falta de precedentes no evitó que Shelley diera origen a un fenómeno cultural.


5. Murasaki Shikibu

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Poco se sabe sobre la autora japonesa a quien se le acredita la creación de la primera novela del mundo moderno, El Cuento de Genji. Sin duda debe haber superado muchos obstáculos para hacerlo. Incluso su nombre es una invención, extraída de uno de los personajes de la novela y del trabajo del padre de la autora, según la Enciclopedia Británica. No sólo Shikibu fue educada – una rareza para las mujeres en cualquier momento de la historia, en especial durante el año 1010 – sino que además aprendió a leer y escribir en japonés y chino.

Los estudiosos han deducido que Shikibu era viuda y miembro de una familia noble de élite, dos factores que fueron indiscutiblemente esenciales para su habilidad de escribir el libro, según la enciclopedia. Pero el hecho de que esta mujer japonesa creara todo el concepto de la escritura de ficción hace 1.000 años – mucho antes de que los hombres que dominan el mundo moderno literario incluso nacieran – es bastante notable.


6. Amelia Earhart

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Aunque los hermanos Wright solo habían puesto en marcha el primer planeador un par de décadas atrás, Amelia Earhart no perdió el tiempo y sacó una licencia de piloto en 1923. Apenas cinco años después, se convirtió en la primera mujer en volar a través del Océano Atlántico.

Earhart no sólo eludió el confinamiento en su vida pública, sino que en el día de su boda, ella le escribió una carta a su futuro marido diciendo: «No voy a esperar que respetes ningún código medieval de fidelidad a mí, ni pretendo considerarme unida a ti de manera similar». Aunque su impresionante carrera pronto fue interrumpida cuando desapareció tratando de eludir el mundo en 1937, está claro que Earhart nunca se sintió confinada a las convenciones de género: Ella hizo exactamente lo que quiso.


7. Dr. Elizabeth Blackwell

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Blackwell era una maestra hasta que una amiga cercana que fue maltratada mientras agonizaba le dijo que se habría ahorrado mucho sufrimiento si hubiera sido atendida por una doctora. Está muy bien documentado que los médicos de la época victoriana trataban a los pacientes hombres y mujeres de manera diferente, y que la salud de las mujeres, en general, apenas era prioridad o si quiera se entendía en ese momento.

Esta hostilidad hacia la salud de la mujer no pareció perturbar a Blackwell, quien se convirtió en la primera mujer en recibir un título de doctor en medicina de una escuela médica americana. Ella también abrió la enfermería de Nueva York para mujeres y niños indigentes en 1857 junto con otras dos mujeres: su hermana, la doctora Emily Blackwell, y la Dr. Marie Zakrzewska. Aunque todavía existe sexismo en el campo de la medicina actual, las increíbles contribuciones de Blackwell a la medicina cambiaron sin duda el campo para las mujeres en términos de práctica y tratamiento.


8. María W. Stewart

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Aunque su nombre (por desgracia) no se incluye a menudo en los libros de historia, Stewart fue la primera en hacer muchas cosas bastante impresionantes. Fue la primera mujer estadounidense en hablar ante una audiencia sobre mezclar géneros y razas, así como la primera mujer afroamericana que realizó un discurso público en la historia.

Más allá de la naturaleza sin precedentes de sus conferencias, está el contenido de sus discursos: Stewart habló apasionadamente en favor de los derechos de la mujer y contra la esclavitud. Tomar estas posturas en el siglo 19 era una decisión audaz y en gran medida desalentada por cualquier persona, y más aún para una mujer negra. Pero Stewart sabía que la historia demostraría que su postura era la correcta, y con valentía decía lo que pensaba de todos modos.


9. C. J. Walker

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Sin importar tu opinión sobre el capitalismo, hay que poner atención a la primera mujer estadounidense en ser millonaria – especialmente una que hizo, y no heredó, su fortuna. Walker superó una infancia cosechando algodón y de trabajo doméstico para alcanzar sus sueños de una iniciativa empresarial. Al ver la necesidad que existía de remedios para el cabello de las mujeres negras, Walker decidió crear y vender este tipo de productos de puerta en puerta. Estos esfuerzos se convirtieron en un imperio de negocios que incluyó una fábrica de productos de belleza, vendedores capacitados y una escuela de belleza.

Walker no era codiciosa y era conocida por ser una filántropa generosa, contribuía a causas importantes, como becas educativas y el cuidado de los ancianos. Walker no tenía ninguna guía sobre cómo ser una «mujer millonaria», ya que no existía tal precedente, pero amasó su fortuna y pavimentó el camino para otras mujeres empresarias.


10. Pauli Murray

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Murray se convirtió en una abogada de los derechos civiles en la década de 1940, un hazaña particularmente impresionante teniendo en cuenta que las mujeres en general, mucho menos las mujeres negras, tenían prohibido convertirse en abogados solo unas cuantas décadas antes.

En 1951, Murray publicó un libro, “La ley de los Estados sobre la raza y el color”, que Thurgood Marshall describió como «la Biblia para los abogados de derechos civiles». En 1960, el presidente John F. Kennedy nombró a Murray como miembro de la Comisión de Derechos Civiles y Políticos; y ella utilizó esta plataforma para expresar la importancia del papel de las mujeres en la lucha por los derechos civiles. En 1977, Murray agregó a su ya impresionante currículum el logro de convertirse en la primera mujer negra en ser ordenada sacerdote episcopal. Como mujer negra que luchaba por los derechos civiles, Murray ciertamente enfrentó un gran número de obstáculos. Afortunadamente, se negó a rendirse y persiguió su vocación de todos modos, y por lo tanto fue en gran parte responsable de los derechos y libertades que las mujeres pueden disfrutar hoy.

Visto en Mic 

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