Por Carolina Mila
8 enero, 2015

Que no juzgar a la gente sea tu resolución de este año. Juzgar a alguien no define a los demás, te define a ti.

La Dra. Barbara Markway nos da estos 10 consejos para desactivar el chip de los prejuicios.

1. Baja la guardia

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Estamos diseñados para la supervivencia y Cuando vemos a un perro (o a una persona) que podría llegar a mordernos (literal o metafóricamente) nos sentimos amenazados. Entramos en este estado de pelear-arrancar-congelarte y nos es imposible ver las muchas razones que pueden existir que expliquen el comportamiento de otra persona. Nos ponemos a la defensiva. Es una reacción normal. La clave está en detenernos antes de actuar y reaccionar.


2. Sé consciente

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Aunque juzgar es un instinto natural, intenta detenerte antes de hablar o mandar ese correo pesado y causar cualquier tipo de daño. Luego no podrás retirar lo dicho. Detente. Ve si puedes comprender la razón que tiene esta persona para comportarse así. Intenta expresarte con otras palabras y convertir tu pensamiento crítico en uno positivo o al menos en uno que sea neutro. Después de todo, tal como el perro en la trampa, no sabemos cuáles son las razones que propician el comportamiento de alguien.


3. Deja de verlo todo con tu perspectiva

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Cuando alguien no esté de acuerdo contigo o te haga la vida difícil, recuerda que usualmente no tiene nada que ver contigo. Puede que tenga que ver con su dolor y su sufrimiento. ¿Por qué no darle el beneficio de la duda a los demás? “Nunca subestimes el dolor de una persona, porque siendo honestos, todos tenemos nuestra propia batalla,” dijo Will Smith una vez. “Algunos pueden esconderlo mejor que otros.”


4. Busca lo bueno que hay en cada persona

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Se necesita práctica para esto ya que nuestras mentes naturalmente se centran en lo negativo, pero si lo intentamos, podemos casi siempre encontrar algo bueno en la otra persona.


5. Repite el siguiente mantra: “tal como yo”

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Recuerda, usualmente somos muy parecidos. Cuando juzgo a alguien, trato de recordarme a mí misma que la otra persona ama a su familia tal como yo, y quiere ser feliz y no sufrir tal como yo. Lo más importante es que esta persona comete errores, tal como yo.


6. Mira las cosas desde otro punto de vista

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Cuando alguien hace algo que no te gusta, quizás velo como si simplemente estuviese resolviendo un problema con una solución diferente a la tuya. O quizás tienen tiempos diferentes a los tuyos. Esto te puede ayudar a ser más abierto de mente y aceptar su comportamiento. El Dalai Lama dice: “La gente toma diferentes caminos en la búsqueda de la felicidad y la realización. Que no caminen por tu mismos camino no significa que se hayan perdido.”


7. Observa tu propio comportamiento

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A veces puede que juzguemos a alguien por algo que nosotros mismos hacemos o que hemos hecho en el pasado. Por ejemplo, la próxima vez que te sorprendas gritándole a alguien mientras manejas, pregúntate a ti mismo, ‘¿ha habido ocasiones en las que manejé mal?’ Por supuesto, a todos nos pasa.


8. Edúcate

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Cuando la gente hace cosas que son molestas, puede que tenga un problema oculto. Por ejemplo, algunas personas que tienen malas habilidades sociales pueden sufrir de Asperger. Así que si alguien está invadiendo tu espacio personal (como alguien con Asperger lo haría) recuerda que no tiene nada que ver contigo. Albert Einstein una vez dijo: “Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de subirse a los árboles, vivirá convencido de que es estúpido.”


9. Dale el beneficio de la duda a esa persona

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Una vez alguien me dijo: nadie se levanta en la mañana pensando, ‘voy a ser pesado hoy día.’ La mayoría de nosotros hacemos las cosas lo mejor que podemos con los recursos disponibles en el momento.


10. Siéntete bien contigo mismo

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Brene Brown dice: “Si me siento bien con mi estilo de crianza, entonces no me interesa juzgar la forma en que los demás crían. Si me siento bien con mi cuerpo, no ando por ahí burlándome del peso de la gente o de como se ven. Somos severos con los demás porque los usamos como un espejo de lo que percibimos como deficiente en nosotros mismos.”

Visto en Psychology Today 

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