Por Ghalia Naim
4 octubre, 2016

La violencia se presenta de muchísimas maneras, no sólo fisicamente.

Cuando comenzamos una relación todo es maravilloso y, a medida que nos vamos conociendo, la historia se pone más intensa. Lo complicado de las relaciones es el amor mezclado con la costumbre, y es que si comenzamos a sentirnos incómodos muy seguido, nos hacemos creer que sin esa persona no podremos vivir; es como si olvidáramos que antes de conocerla también teníamos una vida muy bonita. Por supuesto que todas las parejas tienen problemas y más de algún momento terrible en el que se hirieron demasiado, pero tener ciertos conflictos y sentir que la compañía de «quien amas» te está matando, son cosas muy diferentes.

¿Cómo saber si estás en una relación violenta?, pues lo primero es entender que el amor es relativo, y quizá lo que para algunos es una falta de respeto para otros un juego. Lo ideal, es conseguir alguien que comparta los mismos valores más allá del romance. La chispa siempre baja, los ideales y valores jamás. Entonces, lo esencial para saber si no estás exagerando con tus sentimientos es poner bien los pies sobre la tierra y entender que, si en una relación hay peores momentos o circunstancias en las que te sientes mal, más que momentos de paz y tranquilidad, es tiempo de revisarte ya que podrías estar en una relación violenta.

1. No te deja sola jamás

Las personas protectoras son muy buenas para hacerte sentir seguro de todo, sin embargo, todo tiene un límite. Tanto a hombres como mujeres que no les agrada que su pareja se reúna con otros grupos denota inseguridad, desconfianza y ciertos rasgos obsesivos que pueden terminar por aislar a quien más aman. Si sientes que tu pareja te cuida demasiado, es mejor conversarlo. Una cosa es avisar donde estás y qué harás por seguridad, y otra es no poder estar sola. Recuerda que también eres una persona independiente.


2. No hay privacidad

Existen muchas parejas geniales que se tienen tanta confianza que hasta las cuentas del banco las comparten, o al menos ese es el caso de mis padres que llevan más de 30 años juntos. La confianza es tal, que a veces se molestan por ser «casi uno», pero es algo que sucedió con el tiempo y nadie se siente invadido por eso. A diferencia de este tipo de «invasión sana», si tu pareja exige revisar tus cosas o la has pillado demasiadas veces haciéndolo, es muy importantes que conversen al respecto. Buena parte de las personas que revisan es porque sienten desconfianza y miedo a ser dañados sin previo aviso. El problema no es revisar algo en una situación específica (es algo que todos han hecho alguna vez), es cuando este comportamiento se hace habitual y termina por convertirse en un tormento.


3. Te compara demasiado

Sí, a todos nos han comparado alguna vez con la ex o el ex, eso da igual. Es una mala costumbre de todos pero no es tan dañina si solo sucede un par de veces. Lo que sí está muy mal es hacerlo de forma seguida cada vez que se tiene un conflicto, y no solo hacer la comparación con el ex, sino con todo el mundo. Si sientes que lo haces muy seguido, es tiempo de que acabes con eso, y si eres el comparado mejor convérsalo.


4. Te condiciona

Por supuesto que es bueno que exista cierta condición en una relación y que ambas partes cedan, pero jamás será positivo que no puedas hacer tu vida por la opinión de alguien, eso es más parecido aun chantaje. Recuerda que eres adulto y puedes hacer lo que quieras mientras no dañes a otros. Si quieres hacer algo, está muy bien que lo converses con tu pareja, pero la idea es que te apoye, no que condicione todo lo que harás. Si quieres salir con tus mejores amigos un día hasta el amanecer, ambos deberían tener la confianza para saber que nada malo podría pasar.


5. No le gusta que te busquen

Siempre van a existir ciertos personajes a los que detestamos y no queremos que se acerquen a nuestra pareja, sin embargo, hacer una drama por una persona no es lo mismo que por todas. Ten cuidado si eres muy celoso o si te están celando demasiado, no llegarán a ningún lado así.


6. Te hace sentir culpable siempre

Sí, todos «metemos la pata» a veces, pero si comienzas a sentir que cada detalle y problema en la relación es por tu culpa, no estás bien. Si te hace sentir culpable hasta por sus propios errores, huye. Esta gente sana sus inseguridades haciendo sentir mal al resto y lo único que lograrás con una relación así es enterrar tu autoestima.


7. No confía en ti y tus habilidades

La desconfianza no siempre deriva únicamente del «engaño con alguien», también es parte de la poca admiración, el respeto por el esfuerzo y las habilidades de quien tienes al lado. Es posible que no seas la persona con más talento en el mundo y claro que de vez en cuando saldrá un chiste al respecto, pero una broma es muy diferente a que vivan subestimándote o criticado tus habilidades en vez de enseñarte a hacerlo mejor. Las relaciones son un equipo, no una competencia.


8. Tienes que actuar como no eres

Todos cambiamos un poco cuando estamos en una relación, eso es parte de ceder y es completamente normal y positivo. Puedes evitar ciertas acciones, comentarios, controlar un poco los vicios y defectos para ser «mejor», pero jamás debes estar con alguien que no valore estos esfuerzos. Las personas somos como somos y es imposible que cambiemos, quien te ame debe hacerlo tal y como eres, y en el camino ir puliendo ciertos detalles para hacer la convivencia mejor. Si tu pareja es incapaz de tolerar ciertas cosas que de verdad te esfuerzas por cambiar, quizá ambos deberían pensar en otro camino.


9. Descarga todo contigo

Cuando estamos en pareja somos el apoyo, el hombro fuerte en el que se puede llorar. Muchas veces cuando tu pareja está estresada y explota prefieres callar y hacer la vista gorda a las palabrotas que dijo, y está muy bien esa actitud; todos sabemos que no es para tanto. Pero claro, recuerda que si bien es generoso que a veces calles, nadie tiene derecho a hacerte sentir mal. Si sus palabras no tienen límites, no eres un apoyo, eres una pared a la que llenan de golpes.


10. Cuando discuten sobrepasa los límites

Las discusiones son normales y cotidianas, cada pareja lo hace a su modo y es respetable. De todas formas, vale recordar que una discusión no debe incluir golpes ni palabrotas extremadamente violentas. El respeto debe estar por delante siempre. Personalmente, creo que no existe derecho a que una mujer le levante la mano a un hombre para darle una bofetada, y menos viceversa. Ninguno de los dos tiene el derecho de agredir de ese modo al otro, y siempre hay formas más democráticas de tratarlo. Si te engañan o cualquier otra cosa que te haga sentir mal y con rabia no vayas a los golpes, jamás es buena idea. El día en que uno de los dos levanta una mano, el respeto muere.

¿Sientes que estás en una relación violenta?

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