Por Carolina Mila
17 enero, 2015

Lindsay Ferrier ha sido una madrastra durante 11 años. Al principio, las cosas comenzaron muy bien para ella y sus hijastras según escribió en su blog, pero después de un tiempo, cuando ellas entraron en la pubertad, las cosas se pusieron muy difíciles. Después de años de estar culpándose en secreto, Lindsay decidió ir a un consejero que le contó que lo que le estaba pasando a ella y a su familia era bastante normal. 

Aquí están las 1o verdades de ser una madrastra, según su vivencia y experiencia después de un tiempo de hacer terapia:

1. No eres su madre

Incluso si tu marido tiene la custodia completa de los niños. Incluso si su madre biológica rara vez los ve. Incluso si te llaman mamá. No cometas el error de creer en tu corazón que tienes los mismos derechos y privilegios que la mujer que les dio la vida, porque no es así. Puedes tener una relación amorosa y ser una significativa influencia para tus hijastros, pero va a ser diferente de la que existe entre una madre y su hijo. Y eso está bien. Acéptalo, y saca el máximo provecho de eso.


2. El silencio es la mejor política

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Vivimos en un mundo en el que todos aman contar lo que les pasa, ya sea en Facebook, por teléfono, o durante una noche de chicas, pero hazme caso, a nadie le gusta escuchar a una madrastra hablar sobre la ex de su marido o de sus hijastros. El divorcio es una de las cosas más devastadoras que una persona puede vivir, y nadie tiene que saber por ti cómo la ex mujer lo está sobrellevando, o cómo sus hijos están actuando como consecuencia de eso. Una de las cosas más difíciles de ser una madrastra es la necesidad de guardar silencio sobre las cosas difíciles y cómo te están afectando. Si tienes que dejarlo salir, limita tus pensamientos sólo a un amigo muy cercano, una persona de confianza, o mejor aún, cuéntale a tu consejero o terapeuta. Lo que nos lleva al número tres.


3. Busca un consejero o terapeuta, incluso si crees que no lo necesitas

Mi marido y yo no fuimos a ver a un consejero hasta que ya llevábamos 8 años casados, lo que fue un gran error. Entré a la primera sesión pensando que era una madrastra horrible y que nuestros problemas criando a las chicas nos ocurrían sólo a nosotros y que eran insuperables, ¿y sabes lo que el consejero nos dijo? “¡Ustedes lo están haciendo increíble! ¿Sabían que oigo sus mismos problemas con casi todas las familias que vienen a esta habitación? ¿Se dan cuenta que el 70% de los matrimonios mixtos fracasan? ¡Ustedes están a punto de lograrlo! ¡Lo están haciendo muy bien!” Yo realmente necesitaba escuchar eso. Ir a ver a un consejero me ayudó a dejar de culparme por todo y permitió que me diera cuenta de que lo que estábamos viviendo era en realidad NORMAL. Para mí eso lo cambió todo. Otra cosa, puede que tengas que visitar un par de consejeros / terapeutas antes de encontrar el que sea adecuado para ti. Tal vez sea necesario vitrinear un poco antes de encontrar a alguien con quién tú y tu esposo se sientan cómodos.


4. Está bien dar un paso atrás

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Al principio esto fue difícil para mí, porque pensé que mis niñas necesitaban que yo actuara como su mamá. INCORRECTO. ¿Recuerdas la verdad número uno? No soy su mamá, y actuar como si lo fuera probablemente ha causado cierto resentimiento y confusión en ambas partes. Ahora creo que una buena madrastra está físicamente y emocionalmente disponible cuando sus hijastros lo necesitan y quieren que así sea, y ella retrocede y se convierte en un apoyo desde detrás de las cortinas para la crianza de su marido, cuando los hijastros no quieren.


5. Protege tu matrimonio a toda costa

Tú y tu esposo tienen que ser un refugio para el otro, especialmente cuando estás teniendo problemas con sus hijos. Si los problemas de crianza los están separando, determina qué es exactamente lo que está dañando a tu matrimonio y protege tu relación en esa área inmediatamente y sin descanso. Un consejero puede ser maravilloso para ayudarlos a hacer esto. En última instancia, protege celosamente tu beneficios matrimoniales, sus hijastros necesitan ver que tú y tu esposo permanecen juntos y luchan por su relación, incluso cuando los tiempos son difíciles. Les enseñará a hacer lo mismo algún día.


6. No te compares con otros padrastros

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Te vas a encontrar con otras madrastras que no pueden parar su entusiasmado sobre lo maravillosas que son sus relaciones con sus hijastros. “¡Ellos me cuentan todos sus secretos!”, “¡Me dijeron que piensan en mí como su madre de verdad!”, “¡Convencieron a la ciudad para celebrar un desfile en mi honor!” Etc. No dejes que eso te desanime. ¿Recuerdas lo que te dije antes? Más del 70% de los matrimonios de familias mezcladas fracasan. Ustedes siguen juntos. Lo estás haciendo bien.


7. No juegues el juego de la culpa

Tal vez tú, como yo, has pasado demasiado tiempo castigándote por tus deficiencias como madrastra. O tal vez piensas que tus problemas matrimoniales son culpa de tus hijastros. Tal vez, incluso piensas que tu marido tiene la culpa, porque siempre parece que toma el lado de ellos. Siendo realistas, es probable que TODOS tengan en parte la culpa de los problemas en sus relaciones. No se puede cambiar a todos los demás, pero puedes cambiarte a ti misma. Trabaja en eso, y espera que tus esfuerzos inspiren a los otros en tu familia a esforzarse más también.


8. Perdónate

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Madrastra, vamos a dejar algo claro en estos momentos. Vas a cometer un montón de errores. Muchos, MUCHOS. Por favor, no hagas lo que hice yo y pases años convenciéndote de que algo está muy mal contigo, porque parece que lo arruinas todo. Perdónate a ti misma. Una y otra y otra vez. Perdónate y sigue.


9. No puedes arreglar lo que no rompiste

Mi padrastro me dijo esto hace unos pocos años. Me hubiera gustado haberlo escuchado mucho antes, porque me he pasado años tratando de hacer un montón de arreglos. Realmente pensé que podía resolverlo todo y a todos si me esforzaba lo suficiente. ¡Qué desperdicio de energía! Muchos de los problemas que enfrenta una familia mezclada provienen del divorcio, con lo cuales la madrastra (con suerte), no tiene nada que ver. Aunque seas increíblemente maravillosa, como estoy segura que lo eres, no puedes arreglar eso.


10. Sigue intentándolo y ten claro que te convertirás en una mejor persona

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Ahora que he criado a mis hijastras y tengo tiempo para mirar hacia atrás a la experiencia, siento como si hubiera atravesado tremendos desafíos emocionales y al superarlos descubrí que realmente cambié. Soy más sabia. Soy gentil conmigo misma. Me siento más reacia a juzgar a los demás. Soy una mejor esposa y madre de lo que hubiera sido sin mis hijastras. Nuestra familia es todavía un trabajo en progreso, pero lo peor ha quedado atrás. Lo logramos. Y la experiencia en realidad terminó siendo un punto de unión enorme para mi esposo y para mí.

Desde luego, no quiero hacer creer que ser una madrastra es todo pesimismo y fatalidad, porque no lo es. Hemos tenido muchos, muchos momentos maravillosos juntos. Me gustaría cambiar un montón de cosas que hice como madrastra si pudiera volver atrás en el tiempo, pero no renunciaría a mi familia mezclada. Todavía creo que estoy aquí por una razón. Todos somos imperfectos. Todos tenemos el potencial para ser increíbles. Estamos aprendiendo más unos de otros a medida que avanzamos. Todos tenemos problemas, pero ¿sabes qué? Somos una familia.

Y al final, eso es lo único que importa.

Visto en Huffington Post

 

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