Por Carolina Mila
9 febrero, 2015

Nada volverá a ser igual: acostúmbrate a improvisar.

Christine Burke es madre hace 11 años. Cuando tuvo su primer hijo creía que iba a volver a poder dormir una noche entera eventualmente y que en el futuro podría recuperar su estómago perfecto haciendo abdominales. Pero con el tiempo se dio cuenta que la vida había cambiado para siempre y no había vuelta atrás. Estas son 11 verdades que ella ha concluido sobre ser mamá y que la gente no te suele decir:

1. No hay ninguna madre en este planeta que sepa lo que está haciendo

Ni siquiera una. Todas las madres improvisan a medida que avanzan y esperan lo mejor. No te miento. Y, si una mamá dice saber lo que está haciendo, está mintiendo y no deberías ser su amiga.


2. Vas a volver a dormir, pero nunca va a ser igual

Para el resto de tu vida natural, vas a dormir con una oreja pegada a la puerta y vas a poder distinguir las cosas que pasan en la noche en tu casa mejor que cualquier agente de la CIA con anteojos de visión nocturna. Con ambos ojos cerrados y en el sueño REM, vas a saber que tu hijo está caminando dormido y que tu hija necesita un Paracetamol. Es un fenómeno asombroso.

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3. Licencia por enfermedad NO es parte de tu trabajo

Vas a firmar permisos con tu cabeza en el inodoro, vas a planear fiestas para la asociación de padres y maestros drogada con calmantes para el dolor después de la cirugía oral, y vas a tener que pedirle a tu esposo que vaya por la ropa de la lavandería cuando estés tirada en el suelo medio muerta por la gripe. A la administración NO le importa nada tu salud. Es mejor que estés al tanto de esto ahora.


4. Hacer amigas con mamás que entiendan y hazlo apenas llegué tu bebé al mundo

Acecha los pasillos de la Unidad para Madres y Bebés si tienes que hacerlo pero encuentra a esa mamá que te deje decir cualquier cosa sobre tus hijos y no te juzgue. Asegúrate de preguntarle si ella sabe lo que está haciendo durante la entrevista. Si dice que sí, aléjate de ella como si tuviera la gripe. Si dice “¡obvio que no!”, tómala, no la dejes ir y toma vino con ella en cada oportunidad que puedas. Y llámala desde el closet en los días malos. Si sigue contestando, es una amiga de por vida.

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5. El sexo se va a convertir, en ciertas ocasiones, en una tarea

Simplemente una cosa más en la larga lista de cosas que hacer que nunca termina. El sexo va a estar entre cosas como “hacer 25 cosas de Hello Kitty para la clase” y “vaciar el lavavajillas”. Ponlo en la lista por razones obvias, y porque es importante para reconectarte con tu pareja. Si tienes la elección entre “tener sexo” y “doblar la ropa”… recuerda que tu pila de ropa limpia no va a cambiar en la mañana, ni al día siguiente ni el próximo martes. Pero tu relación no va a quedarse igual si no la mantienes. Y está bien si piensas sobre las cosas de Hello Kitty que tienes que hacer durante… hey, somos mamás, podemos hacer múltiples tareas.


6. Cuando traigas a tu bebé a tu casa del hospital, tienes que estar preparada: puede que no lo quieras mucho al principio

Claro que lo vas a amar y vas a pensar que el milagro de la vida es asombroso y todo eso, pero los primeros días son simplemente agotadores. De un pasada, este bebé entra en tu mundo y él solito arruina tu habilidad para salir a tomarte un café. Todo se hace más difícil y es su culpa… de cierto modo. Vas a encontrar tu ritmo eventualmente, pero está bien admitir que no te gusta tu nueva vida particularmente. Y si lo dices en voz alta, vas a convertirte en una de esas mujeres de las que me haría amiga definitivamente.

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7. Te conviertes en una mentirosa

Mientes sobre Papá Noel, el ratón de los dientes, el conejo de pascua y todas las cosas mágicas. Vas a crear mentiras bien elaboradas para explicar cómo Papá Noel entra en tu casa, cómo el roedor gigante deja dulces por todo el living y por qué elige dejarte dinero por el cuarto día seguido. Vas a convertirte en una experta para mentirle a tu hijo y aún así vas a esperar honestidad de su parte. Si yo fuera tú, empezaría a hacer una lista de las entradas para Papá Noel en tu casa. Me lo agradecerás.


8. Todos los productos del supermercado pueden hacerle daño a tu hijo, si crees todo lo que dicen

De colorantes a preservantes y todo entremedio, todos tienen una opinión. Agrega pesticidas, plomo, sirope de alta fructosa. Haz lo mejor que puedas, deja el juicio de otros y refiérete al punto 1 de la lista. Nadie sabe de qué está hablando y solo tú sabes lo que es bueno para tu familia. Y si la gente te juzga porque a veces comen macarrones con quesos muy naranjos con un vaso de jugo con colorante, que así sea.

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9. Todas las formas de licra, push up y espandex se vuelven partes innecesarias de tu closet

La ropa interior luego de dar a luz se va a basar en palabras como “duradera” y “soporte” más que en “con encaje” y “sexy”. Caso cerrado. Además, los pantalones de yoga se van a convertir en parte integral de tu guardaropa y palabras como “cintura elasticada” van a pasar por tus labios. Vas a empezar a odiar todo lo que tenga botones en el frente y no te vas a burlar de las personas que usan calzas porque tú misma las vas a usar también. Acepta tus nuevas elecciones de closet como una oportunidad para comprar para el cuerpo que tuvo humanos dentro, ¡y usa ese espandex con orgullo!


10. Vas a ser buena en el trabajo de ser madre el minuto en que conozcas a tu bebé y no los vas a estropear mucho

Vas a cometer errores y vas a tener horas en que vas a estar completamente convencida de que tu hijo necesita terapia intensiva para arreglar lo que hiciste mal. Solo haz lo mejor que puedas con los talentos que tienes y vas a estar bien. Y, si a tus hijos no les gusta como estás haciendo tu trabajo, cuando crezcan, ellos pueden estropear a sus propios hijos de la manera que quieran. Por ahora, hazte dueña de la frase “soy la mamá y ese es el porqué”.

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Visto en Scary Mommy & imágenes de Weheartit

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