Por Francesca Cassinelli
14 septiembre, 2016

¡A veces solo queda reír!

Tener relaciones (y terminarlas) es parte de la vida. A veces te toca a ti asumir el papel de “mala” y decir adiós. Otras, eres tú quien tiene que adoptar la cara más digna que tengas. Seguramente te reconocerás o recordarás alguna situación con esta lista de “tipos de términos”. 


1. El que no viste venir

Es de los peores, porque tú estás de lo más bien imaginándote caminando hacia el arcoíris de la mano de tu (¿primer?) amor… cuando súbitamente todo se acaba. Nunca te diste cuenta que iba a pasar y no estabas preparada psicológicamente.

Lo bueno es que término es la excusa perfecta para encerrarte a comer helado y ver todas las temporadas de Friends.


2. Esa “terminada” que nunca acaba

Es muy dolorosa porque parece que nunca pueden poner fin a la relación. Hay “temas que conversar”, cosas que devolver, “asuntos pendientes”. Al final todo es una excusa para juntarse nuevamente, porque quizás aún no están listos para decir adiós.

El único consejo que puedo dar es intentar resolver todo rápidamente y decir “chao-chao”. Cada uno para su casa.


3. Cuando quieres romper, y él rompe primero

¡Estás salvada! Ya no eres tú la malvada, no tienes que lidiar con la culpa ni con sentir que le arruinaste el día. Quizás él piensa que te arruinó el día a ti, pero tú estabas esperando un buen momento para decir adiós sin herirle.

Usualmente tienes que esconder tu sonrisa de “¡sí, él cedió primero!” antes de llamar a una amiga para ir a celebrar.


4. El término “cordial”

Estos son tranquilos: ambos conversan sobre la relación, deciden que no quieren seguir en eso y se dicen adiós. Siempre hay un poquito de pena, pero la cordialidad y la falta de un conflicto mayor hacen que lo puedas afrontar con “madurez”.

Cuidado con las recaídas, eso sí.


5. La pelea de 24 horas

En mi humilde opinión, esto no es el término de una relación. Es una especie de salida a presión de las cosas que molestan.

Se dicen (o gritan) cosas como “¡Esto se acabó!” o pequeños insultos, pero ambos siempre tienen presente que la posibilidad de volver es real, así que no critican a la suegra ni dicen nada realmente horrible.

A las 24 horas alguno de los dos envía un mensaje de texto que puede parecer algo como esto:


6. El fin que se veía venir


Sí, llevabas meses pensando que sucedería. Y creías que debía suceder, lo que es aún más importante.

Este suele suceder en esas relaciones horribles en que los insultos y los gritos son parte del lenguaje clave. Y cuando por fin sucede está cargado de meses de resentimiento y frases practicadas frente al espejo para poder verbalizar lo malo que fue todo.

Cuidado, cuando este tipo de término ocurre suele venir acompañado de esos insultos que quizás se aguantaron en la “pelea de 24 horas”.


7. La “terminada” informal

Las nuevas tecnologías son buenas, pero no para terminar.

Por favor, no rompan con sus novios o novias enviando una cara triste por Whatsapp o con una frase breve en los mensajes de Facebook.


8. Los hechos

A veces no necesitas verbalizar que estás terminando con alguien. Basta con encontrarlo haciendo algo horrible -como siéndote infiel- y alzar tu hermoso dedo de al medio hacia él.

Quizás. sí, debas dejarlo absolutamente claro. Pero los hechos son lo que más marca esta forma de finalizar una relación.


9. El término que te hace analizarlo todo


Hay relaciones que nos marcan, nos definen, y cuando finalizan dan ganas de ir a algún lugar lejos de todo para analizarlo todo.

Si tuvieras el dinero te irías a recorrer Europa con una mochila y 50 libros. Como no es el caso te vas a la plaza de tu barrio a mirar las personas pasar.


10. Cuando rompen porque no desean lo mismo

Uno quiere una relación sin compromisos y el otro quiere casarse, tener hijos e invertir en una casa con reja blanca y un huerto.

Nada más que agregar.


11. El que toda tu familia esperaba

“¿Terminaste con XX? Nunca me cayó muy bien”. Seguro lo has escuchado, este es el tipo de término que toda tu familia esperaba. Y si tus amigos lo esperaban, es que quizás las cosas estaban realmente muy mal.

Una vez que todos te dicen lo que opinan solo tienes dos opciones: enojarte porque nunca te contaron que lo vieron comiéndose algo que sacó del basurero, o agradecer que tuvieron el tacto de escondértelo mientras aún compartían saliva.

¿Agregarías alguno?

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