Por Nicole Lavanchy
10 febrero, 2015

Son intensas, apasionadas, entusiastas y la energía las invade, muchas veces exponiéndolas a situaciones un poco vergonzosas, pero que finalmente las hacen felices y demuestran sus inagotables ganas de vivir la vida. Tienen mucho que decir y guardarse los sentimientos no es algo que las identifique. Son mujeres que lo expresan todo, con mucha efusión.

Si recurrentemente te ves enfrentada a algunas de estas siguientes situaciones, entonces eres una chica «terremoto».

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1. Te piden repetidamente que mantengas la calma

Te dicen todo el tiempo que te calmes. Tu respondes, “¡lo estoy!” y lo que realmente quieres decir es “… sí claro, ¿cómo?”


 2. No controlas tus expresiones

Cuando ves algo que te gusta en la calle como un perro, un bebé, un par de zapatos lindos en la vitrina, o un sexy pedazo de pizza, dices “¡oOoOoOoOohhhhhHhH!” fuerte. Tratas de encontrar formas silenciosas de verbalizar signos de exclamación que marquen adoración y entusiasmo en un respiro, pero de verdad te resulta imposible. ¡No te puedes contener! ¿Es eso tan difícil de entender?

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3. Te gusta alguien y piensas demasiado cada pausa en el flujo de mensajes entre los dos

Si demora en escribir te desesperas y piensas, ¿qué estará escribiendo? ¿por qué se demora tanto?. Además, tu peor pesadilla es el terrible mensaje “tengo una pregunta”. Ahí pierdes la calma por completo y das todo por perdido, cuando en realidad nada malo ha pasado. 


4. La ansiedad te gana cuando se trata de mensajes de texto

Respondes los mensajes de texto inmediatamente o al menos quieres hacerlo, pero sabes que no deberías hacerlo (acorde a una copia de «Cómo Tener Calma» que todos parecen tener). Entonces pasas por un intervalo de dos minutos de coolness sin responder cada mensaje, pensando si deberías o no simplemente contestar o esperar más rato.

También piensas, ¿mandar dos mensajes seguidos? Nunca, jaja. ¿Por qué hacer eso si puedes mandar tres, cuatro y cinco mensajes seguidos? TIENES COSAS QUE DECIR Y NO PUEDES GUARDÁRTELAS EN EL CEREBRO.

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5. Estás saliendo con alguien nuevo y le hablas a tus amigos de él como si está persona fuese realmente relevante en su día a día 

Tu amigo ordenará una bebida y tú dirás algo como “jaja, qué raro, ¡_______ también ama esa bebida!” No es raro. Mucha gente ama la bebida. Pero tú quieres que sea raro para que la gente lo saque a colación por la quinta vez en el día. Eso te fascina.


6. Te tienes que recordar esperar, por lo menos unos estimados tres rings, antes de contestar el teléfono

Si fuese por ti, la gente te llamaría y pasaría la llamada directamente a tu cerebro. Comunicación directa. Telepatía por días.

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7. En ocasiones actúas un poco extraño

Te has visto en esa situación típica de las películas en que estás hablando con la persona que te gusta al teléfono y modulando “OH DIOS MIO” en silencio a tu amigo a medida que sigues hablando con esa persona, pero que estabas tan metido con el “OH DIOS MIO” que te distrajiste y no te diste cuenta que la otra persona dejó de hablar y que estaban como “¿aló?” y accidentalmente respondiste “HEY HOLA ESTOY AQUÍ, JAJAJA ¿QUÉ?”. Te mueres de la vergüenza por dentro, pero qué más da, es tu adorable forma de ser.


8. ESCRIBES ASÍ, BASTANTE


9. No tienes filtro al expresar tus sentimientos

Sueltas cosas sin control. No hay nada suave en la forma que confiesas tus sentimientos. Solo te golpea y de repente te ves diciendo “de verdad me gustas. Como, sí, de verdad. Quiero decir. ¡No es para tanto! ¿A menos de que quieras que sea para tanto?” Te invade esa risa nerviosa que dura más de lo necesario.

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10. Reaccionas en exceso ante simples cumplidos

Responderás a un simple cumplido sobre algo básico como tu cabello así: “¿de verdad? Wow, ¿por qué? Es tan raro sentía que se veía mal hoy”. Y después te sentirás muy estúpido porque comentaron que tu pelo se veía bien y ahora les estás pidiendo que escriban una novela sobre qué tan bello está tu pelo.


11. Haces comentarios fuera de contexto

Haces comentarios extraños en momentos extraños y definitivamente inapropiados. Como por ejemplo, estarías empezando a salir con alguien y pararías para decir “vaya, tienes un cabello muy saludable, ¿qué es eso? ¡Como es tan brillante! ¡Y fuerte!”.

Visto en Thought Catalog & Imágenes de We heart It

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