Por Carolina Mila
5 enero, 2015

Cuando tienes a tu primer hijo es todo nuevo para ti y para la gente que espera conocer al primer niño que traerás al mundo, pero para el segundo la situación cambia totalmente. Carisa Miller escribió sobre su caso en Scary Mommy y éstas son algunas de las diferencias que ella notó entre cada hijo:

1. Celebraciones

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El primer hijo: Cuando estábamos esperando nuestra primera hija, la gente me celebraba como si ninguna mujer hubiera tenido un bebé antes. Era bañada en regalos y atención por parte de familiares, amigos, amigos de la familia y amigos de los perros de los amigos de la familia. Tras la llegada de la bebé, las visitas llenaron la sala de espera y hacían fila alrededor de la manzana. Nunca había visto tantas lasañas caseras en mi vida.

El segundo hijo: Umm … ¿dónde se fueron todos?


2. Documentación

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Mi primer hijo: La documentación fotográfica comenzó antes de que mi vientre embarazado fuera visible aún y continuó semanalmente (más como un diario de vida) durante los dos primeros años de vida de nuestra hija en el exterior.

El segundo hijo: Cualquier foto que capturara mi segundo embarazo pasó inadvertida hasta casi el final, cuando decidimos que era mejor tomar unas cuantas fotos sólo para demostrar que sí ocurrió.


3. Enfermedades

El primer hijo: La bebé estuvo libre de resfriados todo su primer año de vida.

El segundo hijo: Debido a la capacidad para contraer infecciones de su hermana mayor, ahora en el preescolar, la niña ha tenido una nariz que moquea desde la primera semana desde su nacimiento. Si ella nos ve venir con el succionador de mocos desde el otro lado de la sala, se necesita de nosotros tres para sujetarla y usarlo.


4. Gestión del tiempo

El primer hijo: No había tiempo para hacer nada excepto cuidar a la bebé. Las salidas eran cronometradas con precaución, para no enfadar a los dioses de la siesta. Yo no podía comprometerme a ningún plan, sin dar una advertencia respecto a la probabilidad de cancelarlo, porque la programación de un día no podía predecir el siguiente.

El segundo hijo: No puedo entender cómo es que me sentía ocupada cuidando a un sola hija, y aunque sigo respetando las siestas, sería imposible para mí hacer que el mundo parara de girar con el fin de dar cabida siempre a lo que la bebé necesita en el momento exacto en que lo hace. (y por “mundo” me refiero a mi hija en edad preescolar, y por ‘girar’ me refiero a girar.)


5. Lactancia

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El primer hijo: tenía grandes esperanzas de que mis pechos se recuperaran después de la lactancia.

El segundo hijo: Todas mis esperanzas están perdidas. Pero todavía estoy esperando que mi pelvis se vuelva a realinear.


6. La atención

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El primer hijo: Nos apresuramos a responder cada vez que lloraba en la noche, por el bien de la bebé.

El segundo hijo: Nos apresuramos a responder cada vez que llora en la noche, para que no despierte a su hermana.


7. Limpieza

El primer hijo: La niña recibía un cambio de vestuario completo tras ensuciarse con la más mínima gota de saliva.

El segundo hijo: Se limpia la baba y el escupo con otras partes de la ropa que lleva puesta, o la ropa que llevo puesta yo, también rascar o quitar con el pulgar, también colgarla para que lo demás se caiga al suelo. En resumen, utilizar cualquier método de limpieza que sea más práctico y continuar. El escupo y la baba no son nada comparados con las cosas con que su hermana ensucia su ropa. Un aumento exponencial de ropa para lavar es uno de los grandes traumas de tener un segundo hijo.


8. Desarrollo

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El primer hijo: Estimulamos sus habilidades motoras y el desarrollo ambulatorio. Alabamos todos sus logros.

El segundo hijo: He pensado en atarla al suelo con cinta adhesiva, ya que sé qué dificultades trae la movilidad de un bebé. Lo intento todos los días, pero todavía no puedo moverme físicamente en dos direcciones opuestas al mismo tiempo. Una vez que la bebé comience a correr por ahí, voy a tener que decidir a cuál de las niñas sacrificar con el fin de perseguir a la otro.


9. Seguridad

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El primer hijo: Pusimos cualquier cosa que se hiciera a prueba de bebé en la casa, esto tenía el fin de protegerla de los peligros de la casa.

El segundo hijo: ¿Cómo puede alguien pensar que una casa es peligrosa en comparación con una niña de tres años? Esta bebé sube las escaleras por sí mismo de camino a su clase diaria de defensa contra hermanas.


10. Cercanía

El primer hijo: Quería abrazarla todo el tiempo, ella fue mi primera. Cuando dormía conmigo era una bendición y tuve el placer de dormitar al azar con ella durante cualquier momento del día.

El segundo hijo: Quiero abrazarla todo el tiempo, ella es mi última hija. Que duerma conmigo es muy raro, porque su hermana no reconoce mi derecho a quedarme quieta.


11. Productividad

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El primer hijo: Los fines de semana la familia hacía todos los mandados junta. Parecía que teníamos todo el tiempo del mundo y cada viaje era de novela. Había dos de nosotros y una de ellas… nada podía impedir nuestro progreso.

El segundo hijo: Divide y vencerás. Nos llevó un par de viajes averiguarlo. Inevitablemente, uno de nosotros tenía que correr al baño de una tienda con la pequeña, mientras que el otro se sentaba en el auto estacionado y amamantaba a la recién nacido. Eso provocaba que nadie pudiera llevar a cabo la misión. (Para disipar el suspenso, era yo la que se quedaba en el auto.) Mientras escribo esto me doy cuenta que durante la semana, yo soy la que corre a hacer las diligencias con las dos niñas. Hey, espera un minuto, eso no es justo…


12. Organización

El primer hijo: La casa se llenó de artículos para bebé y juguetes. Estaba muy emocionada cuando ella finalmente creció y dejó de usar todos esos accesorios para bebé, como la alfombrilla de actividades, el dinosaurio de ejercicios y la silla alta, hasta que me di cuenta que los niños más grandes tienen juguetes más grandes también.

El segundo hijo: Ya casi no queda ninguna posesión de adultos en la casa. Sin importar cuantos recipientes atractivos pueda encontrar para guardar los juguetes, nunca son suficientes.


13. Beneficios

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El primer hijo: Tenía el beneficio de toda mi atención. Lo que era bueno, porque no tenía idea lo que estaba haciendo.

El segundo hijo: Tiene el beneficio de mi experiencia. Lo que es bueno, porque estoy ocupada explicándole a su hermana por qué ella ya no tiene más toda la atención.


14. Impacto de vida

El primer hijo: El impacto de la paternidad fue tremendo y la constatación de que no podía dar marcha atrás daba tanto miedo como si me hubiera tragado una roca y saltado desde un puente.

El segundo hijo: La misma sensación multiplicada por dos


15. Amor

El primer hijo: Me entregó el amor más poderoso que he sentido en toda mi vida por primera vez.

El segundo hijo: Me entregó el amor más poderoso de toda mi vida, por primera vez, de nuevo.

Visto en Scary Mommy

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