Por Nicole Lavanchy
26 febrero, 2015

Por esencia, estamos constantemente contra el tiempo. Si planeáramos con más cuidado, claro que podríamos terminar más cosas, especialmente si dejáramos que la gente nos ayudase. Pero eso simplemente no está en nuestro ADN, además, a mi juicio, eso es lo emocionante de la vida, es parte de su gusto. Nos lamentamos cuando estamos a último minuto haciendo aquella tarea que nos solicitaron hace un mes, pero cuando nos acordamos de todo lo que hicimos mientras la posponíamos, nos tranquilizamos, un poco.

El problema, es que queremos hacer las cosas nosotros mismos y tenemos una incapacidad física para motivarnos hasta que llega el último minuto. ¿Por qué comenzar algo una semana adelantado cuando puedes hacer algo más entretenido durante ese tiempo y completar lo que necesitabas hacer una hora antes de entregarlo? Los posponedores son una especie humana única, que se resisten a dar pasos de bebés para lograr sus metas. Aquí hay 20 formas en las que batallamos nuestra propia naturaleza humana:

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1. La cantidad de tiempo que debemos gastar realizando una tarea, es directamente proporcional al tiempo de anticipación con la que la haremos

Si la tarea me quitará 30 minutos, entonces la haré 30 minutos antes del plazo. O bueno, 40. Por ejemplo: un email llega para que hagamos algo. Se registra en nuestra cabeza que tenemos que ocuparnos de esto, pero lo archivamos en seguida. Lo ignoramos y realmente nos olvidamos de él hasta un par de días después. Si no hay que hacerlo ese mismo día, volvemos a ignorarlo. Encontramos que es una paranoia al límite el darnos un aviso de dos semanas para hacer algo que toma 30 minutos completar. Lo cual nos lleva al siguiente punto…


2. No porque lo mandes antes, lo haremos antes

El que nos manden algo con bastante anticipación para hacerlo no garantiza resultados más prontos. Así no es como operamos.


3. En vez de rechazar algo, podrías pensar que podríamos habérselo delegado a alguien más para que lo hiciera

…pero a los posponedores independientes les gusta hacer las cosas por si mismos. Rara vez delegaremos responsabilidades, dejando que las cosas se pongan interesantes e impredecibles hacía la línea de meta.

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4. Si una pregunta no puede ser respondida con un simple Si/No, un mail de 5 segundos o un rápido mensaje de texto, entonces es enviada al final de la línea

Si no has escuchado de nosotros en días es por que tu pregunta era muy complicada de explicar con una simple respuesta.


5. No aceptamos ayuda. De verdad, no gracias, no insistas

La gente podría ofrecernos ayuda, pero tenemos nuestro propio método para la locura. No te insultes cuando te rechacemos.


6. Dar pequeños pasos para dejar algo listo nos parece intolerable y una pérdida de espacio mental

Preferiríamos terminar con ello de una sentada, incluso si requiere pasar toda la noche haciéndolo.

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7. Admiramos a la gente que tiene metas de largo plazo y que las separa en victorias más pequeñas y alcanzables

Nosotros nunca tendremos la paciencia par hacer tal cosa, pero creemos que eres extraordinario por mantenerte tan organizado y por encima de la cosas.


8. Gastamos más tiempo estresándonos por lo que tenemos que hacer que en hacerlo

Cuando tenemos que entregar un trabajo para clases o un trabajo está completo para se entregado en el trabajo, pensamos bastante en él, pero en realidad hacemos poco trabajo físico con él, hasta un par de horas antes a la fecha límite. Nuestro espacio cerebral explota en un gran número de porciones pequeñas para el proyecto a la mano.


9. Los proyectos en grupo son nuestros enemigos

…especialmente si nuestra parte es requerida antes para que el otro pueda terminar la suya. Los no-posponedores se pondrán furiosos y se frustraran con nosotros. A menudo se ofrecerán para hacer nuestra parte solo para evitarse el mal momento. Nos rehusamos, claramente, pues nuestra independencia rechaza cualquier ayuda, haciendo todo el proceso penoso para todos los involucrados.

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10. Cuando un proyecto a largo plazo pasa por nuestro escritorio, inconscientemente entramos en pánico

Sabemos que requerirá de una planificación cuidadosa y trabajo continuo para conquistarlo. Tenemos que luchar contra la urgencia de dejar que nuestras obligaciones queden inactivas.


11. Cuando estamos pasando toda la noche trabajando, lo disfrutamos como si fuera un trabajo riguroso

Nos preparamos con una siesta sólida, bebidas energéticas, comida, música energizante e iluminación apropiada. Si alguien se ofrece ayudarnos con la preparación o para acompañarnos, le decimos que no. Hacemos nuestro mejor trabajo solos, en la zona.


12. Tareas simples como ir al supermercado, hacernos una revisión dental y lavar nuestra ropa, caen al fondo de nuestra lista de prioridades

Compramos comida cuando nuestro refrigerados está más que vacío. Vemos al dentista cuando nos duele algo de la boca. Lavamos ropa después de ya haber salido a comprar y haber usado nuevos calcetines y ropa interior para así evitar lavar.

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13. Si alguna vez comenzamos a hacer algo adelantándonos al calendario, nos sentimos extrañamente incómodos

Parece haber un tiempo libre sin límites para utilizar considerando que normalmente estaríamos habituados al estrés familiar de una tarea incompleta.


14. Un pequeño trámite como ir a la oficina de correos podría dejarse para después

…mientras otras cosas cobran más importancia (una maratón televisiva de nuestra serie favorita, un llamado de un antiguo amigo, recorrer Facebook). Luego, antes de que nos demos cuenta, son las 6 PM, la oficina de correos está cerrada y ya no nos queda suerte.


15. Si quedamos en reunirnos con alguien a la 1 PM y toma 30 minutos llegar allá, tomaremos hasta el último segundo posible antes de partir

Odiamos llegar a los lugares demasiado temprano, pues sentimos que es simplemente un enorme gasto de nuestro tiempo. Por que hemos pospuesto todo, probablemente se nos olvidó la dirección del lugar al cual vamos y no hay forma en que pensaríamos pedirle direcciones a alguien.

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16. Cuando finalmente nos enfocamos en el trabajo de terminar algo, usualmente nos encontramos en aprietos, pues cualquier pregunta que debimos preguntar antes flota a superficie y somos demasiado tercos como para pedir ayuda

Terminamos tomando nuestras propias decisiones frente a las cosas y a menos son elecciones cuestionables. Creemos que es mejor tomar una decisión y seguir para delante que esperar por la ayuda de alguien.


17.  Somos de esas personas que van de comprar la misma tarde de Navidad

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18. Cuando suena la alarma, tomamos hasta el último segundo y cabeceamos para acurrucarnos en nuestras camas, cómodas y calentitas

Ocupamos esos momentos semi-durmientes pensando en la mínima cantidad de tiempo que se requiere para alistarse antes de tener que salir realmente para empezar el día. Si alguien trata de despertarnos, dormiremos hasta más tarde, solo para molestarlo.


19. Vivimos de la teoría en que “las mejores cosas le llegan a aquellos que esperan”, pero la realidad es que todo lo que llega son nervios, estrés y un final forzado.

Nos damos cuenta de esto y aún así continuamos posponiendo todo en el futuro.

Visto en Thought Catalog & Imágenes de We Heart It

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