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Porque sin ellos, no sé que sería de mí.

Mi familia no es la más grande del mundo. Pero con padres separados que han vuelto a hacer su vida, vamos creciendo en número. Independiente de eso, somos de aquellos que están siempre para el otro. Puede que no hablemos siempre, en especial me sucede desde que me fui a vivir sola a otra ciudad, pero siempre sabemos lo que le pasa al otro. Estamos en constante comunicación, involucrados en la vida. Y sumando amigos y novios o novias, nos vamos haciendo más. Integramos a todos con gran cariño a nuestro grupo, y es algo que me encanta. Eso, entre algunas otras cosas:

1. Siempre tienes alguien con quien contar

Si alguno de tus familiares no está disponible para ayudarte, de seguro hay otro que lo haga. Siempre están dispuestos cuando necesitas alguna cosa. Sea que necesites que te pasen a buscar, o algún consejo, o lo que sea. Tal como sabes que tú lo estás para ellos. Solía ayudar mucho a mi tía con mis primos pequeños, yéndolos a cuidar cuando no tenía posibilidad de niñera. Somos la primera opción en nuestra lista de emergencias.

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2. Tienes más de un hogar al que llegar

No importa que tengas tu casa propia. Cuando no quieres estar sola, o si vas a otra ciudad y necesitas un lugar para quedarte, ellos siempre están ahí para ti. Con abrazos, ricas comidas y un ambiente acogedor. Es especial cuando tienes un mal día y necesitas una casa conocida en la que sentirte cómoda y, por supuesto, muy amada.


3. Los almuerzos familiares de fin de semana

Y las cenas durante la semana. Siempre hay alguna excusa para reunirse y vernos, y compartir ¡deliciosa comida! Esto me sucedía más cuando todos vivíamos en el mismo lugar. Pero aún hallamos la manera de juntarnos y compartir un buen almuerzo, con sobremesa y luego ver partidos de fútbol o dormir una siesta comunitaria. No tiene precio.

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4. No tienes nada que ocultar

Esto puede ser un problema en ciertas etapas, o dependiendo de la persona. Pero uno se acostumbra a que todos sepan todos, y ayuda a trabajar la honestidad y saber que todos te aceptan tal como eres. Aún cuando estás de mal humor o no quieres ver a nadie más, estarán ahí para ti y eres libre de actuar como te nace, sin tener que fingir en ningún momento.


5. Nunca me siento sola

No importa si estoy en el lugar más lejano del mundo… están ahí para hablar, y hacer sentir que los kilómetros son solo una ilusión. La cercanía se palpa en cada llamada o mensaje, y sabes que siempre tienes el cariño de por medio, que tu corazón se sentirá lleno luego de compartir con estas valiosas e inigualables personas que tienes en tu familia.

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