Por Carolina Mila
31 diciembre, 2014

El desarme unilateral es un método que la Dra. Lisa Fireston -sicóloga clínica y autora de varios libros dedicados al tema de las relaciones intrafamiliares- recomienda a todas las parejas con las que trabaja.

La técnica involucra dejar de defender el propio punto de vista momentáneamente y acercarse al otro a través de una posición más amorosa. La comunicación ineficiente genera tensión entre las parejas y esto comienza a generar resentimientos que usualmente provocan un punto de quiebre.  La discusión comienza y empeora gracias a la frustración que ha ido creciendo con el tiempo. Sin embargo, estos momentos acalorados suelen ser los peores para resolver problemas o hacer que el otro escuche y las personas terminan diciendo cosas de las que se arrepienten.

Con este método, asegura Fireston, las personas podrán dejar de tener discusiones que suben de tono rápidamente y se sentirán mejor y además más empoderadas.

El desarme unilateral requiere que dejes de centrarte en las palabras y el comportamiento de tu pareja y te centres en el tuyo. La única persona a la que puedes controlar en una relación o en una discusión es a ti mismo y lo único que puedes hacer en un momento de tensión es ablandarte un poco y acercarte a tu pareja con una parada más abierta y más vulnerable.

La comunicación es clave.

Estos son los 5 pasos de este método.

1. Relájate

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Cuando algo te provoca, puede que sientas como empiezas a enojarte, como si de a poco todo se volviese más acalorado. En estos momentos, puede que escuches a tu crítico interno aconsejarte que tomes acciones destructivas como desquitarte con tu pareja. Enfréntate a la situación calmándote, quizás respirando profundamente o contando al revés desde 10. Aprende a detenerte. Encuentra una forma para centrarte en ti mismo antes de responder.


2. No tienes que ganar siempre las discusiones

Las parejas usualmente saben qué decirse para hacerse enojar así que evita hacer esos comentarios o morder el anzuelo cuando te digan algo. Sigue siendo la persona que quieres ser sin importar como actúe tu pareja. Puedes hacerte responsable de tus acciones y no entregarle tu poder a tu pareja (“Él/ella me hizo actuar de esa manera.”) Cuando haces esto, puedes sentirte bien contigo mismo porque no le dijiste cosas feas a tu pareja, las cuales podrían haberle causado un daño permanente a tu relación.

Si tu meta final es ser cercano con tu pareja, entonces ‘tener la razón’ y ‘ganar la discusión’ no tienen nada que ver con el éxito. Usualmente, es más importante ser cercanos que tener razón.


3. Responde cariñosamente

Intenta escuchar cómo se siente tu pareja por irracional que te parezca en esos momentos. Luego, di algo que sea cariñoso y que demuestre que los comprendes. Enfatiza que no importa quien tenga la razón. Un estudio reciente de la Universidad Baylor demostró que las discusiones entre las parejas tienen mucho que ver con el poder. El estudio reveló que en las discusiones lo que la gente más quiere es que su pareja ceda el poder. Luego, en orden de mayor a menor, quieren que su pareja demuestre que están comprometida, que deje de tener comportamientos conflictivos, que se comunique más, que sea más afectuosa y se disculpe.

Bajar los brazos no significa renunciar a tu poder o escoger una salida fácil.  Significa escoger una posición más vulnerable que no será percibida como algo amenazante y relajará a tu pareja. Tómalos de la mano, míralos a los ojos y diles algo que te salga del corazón como “Me importa más estar cerca tuyo que discutir.” A veces un pequeño acto de amor es todo lo que se necesita para desarmar a tu pareja.


4. Sé empático

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Puedes ponerte en los zapatos de tu pareja y mostrar empatía con sus sentimientos. Por ejemplo, si tu pareja está celosa porque llegaste tarde luego de salir con tus amigos en vez de hacer algo con él/ella podrías decirle: “Parece que esto te hace sentir inseguro/insegura. Lo siento mucho. No es mi intención herirte o que no puedas confiar en mí. Pero puedo comprender cómo se ve todo desde tu perspectiva.”

Es importante notar que esta técnica no implica que estás dejando de lado tu punto de vista, simplemente demuestra que te importa más estar cerca de tu pareja que tener la razón en algún tema en específico.

Habiendo dado el paso para quitarle importancia al conflicto al desarmar al otro, conectándote con tu pareja y demostrándole empatía puedes comenzar a generar una comunicación constructiva y colaborativa en la cual cada uno de ustedes intenta comprender la perspectiva del otro y llegar a un entendimiento mutuo.


5. Comunica cómo te sientes

“Dale un nombre para controlarlo” es una técnica con la cual le das un nombre a lo que sientes para lograr calmarte. El primer paso que debes tomar es conectarte con lo que estés sintiendo en el momento. Luego puedes reconocer estos sentimientos o compartir con tu pareja lo que te pasa y cómo ves las cosas. Puedes arriesgarte a ser honesto y abierto con tus emociones.

Cuando te comuniques con tu pareja, presta atención a la forma en que te expresas tanto verbalmente como no-verbalmente. ¿Qué pasa dentro de ti cuando le hablas? ¿Qué sientes? Nota cualquier seña no-verbal que les des, como tu lenguaje corporal, el tono de tu voz o la rapidez e intensidad de tus palabras. Pon atención en el impacto que genera en tu pareja la manera en la que te comunicas. Si tu lenguaje corporal difiere de tu mensaje verbal, entonces le estás dando un mensaje doble a tu pareja y puedes confundirla. Es importante reconocer si tienes sentimientos encontrados y compartir ambas cosas con tu pareja de forma directa y honesta.

Mientras más directa, honesta y compasiva sea la comunicación con tu pareja, la relación será más estrecha y fuerte. De esta forma, habrá menos posibilidades de que critiques a tu pareja o de que tengas resentimientos que, tarde o temprano, volverán a salir a la luz. Se relacionarán con respecto y cariño, como dos individuos que se ven de igual a igual.

Visto en Psychology Today

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