Por Carolina Mila
26 enero, 2015

Por Jenny Isenman para Scary Mommy.

1. Hacer que un auto funcionara con nuestras propias manos

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Puede que las generaciones anteriores no hayan tenido cambios automáticos o dirección hidráulica, pero ¿saben lo que nos tocó a nosotros? ¡Teníamos que poner y sacar el seguro de la puerta con la mano! Y eso no es todo, si querías tomar un poco de aire fresco o ventilar el humo de cigarro, tenías que girar una manilla una y otra vez tanto para abrir como para cerrar la ventana. ¡Y no me hagan hablar de lo que era acomodar el asiento!

Además, no había ninguna garantía de que ibas a llegar con vida a tu destino, ya que los cinturones de seguridad eran una mera sugerencia, estaba permitido dormir acostado en el asiento trasero del auto, y podías sentarte en medio del piloto y el copiloto cuando apenas empezabas a hablar. No teníamos cómodas sillas de auto perfectamente situadas y reguladas. Lo único que se interponía entre tu cara y el parabrisas era el antebrazo de tu mamá. Gracias mamá.


2. Cambiar el canal

Ay niños… ¿creen que tener que dar vueltas la manilla para bajar la ventana era agotador? Piensen en lo que era tener que levantarse para cambiar el canal en la televisión, CADA VEZ que querías ver otro canal. No, no es broma. No habían más de 5 canales y muchas veces ¡solo dos de ellos tenían algo que valía la pena ver!

Y no solo eso, algunas veces teníamos que atravesar una alfombra que daba choques eléctricos luego de cada paso. No era fácil ver televisión…¡además teníamos que ver todos los comerciales!

Y si el programa que estabas viendo no tenía buena señal, tenías que mover las antenas o simplemente tomarlas y quedarte inmóvil hasta que terminara el programa, porque inevitablemente el televisor funcionaba mejor cuando uno tocaba la antena o se paraba cerca de ésta, para asegurarse de que nunca más volvieras a sentarte…

Y si eventualmente lograbas tener cable y control remoto, probablemente tenía un cable conectado al televisor con el que todo el que entraba a la habitación, se tropezaba. Seguramente el control tenía sólo dos botones (arriba y abajo) entonces había que pasar por todos los canales hasta encontrar lo que querías ver, parecido a un teléfono giratorio, con la diferencia de que no volvía automáticamente a ti. ¿No sabe lo que es un teléfono giratorio?…arrgg…olvídenlo. Mejor vayan a ver su Disney en su iPhone o lo que quieran.


3. Contestar el teléfono

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Teníamos que contestar el teléfono cada vez que sonaba porque no teníamos cómo saber quién estaba llamando. No había ringtones personalizados ni pantallas que mostraran el número (o foto) de quién estaba llamando. Era terrible. Imaginen tener que contestar siempre el teléfono sin saber quién estaba al otro lado de la línea. Podía ser tu mamá o la tienda de videos recordándote que tienes que devolver las últimas películas que arrendaste. Siempre tenías la esperanza de que fuera alguna de tus mejores amigas, o mejor aún, esa persona que te quitaba el sueño y que seguramente había encontrado tu número en la guía telefónica (ya llegaremos a eso).

Además, cuando contestabas el teléfono, quedabas encadenado a un radio de un metro de distancia del teléfono. No, no era por mala recepción…el teléfono estaba pegado a la pared, y tú estabas pegado al teléfono mediante un cable que no importaba cuánto intentaras estirar…nunca iba a llegar a donde tu querías. Lo sé, esto parece sacado de una pesadilla ¡Esperen a que les cuente sobre las máquinas de recados y los cassettes!


4. Poner una aguja en un disco

Bueno, antes existían estas grandes cosas redondas llamadas discos. Puede que los hayan visto en algún video de YouTube en el que aparezca algún Dj. Eran como CDs gigantes… ¿no saben lo que es un CD?…mmm…¿un DVD? Bueno, digamos que un blu-ray también sirve y así todos quedamos contentos. Entonces estaban estas máquinas con una guja que había que poner en el disco para que sonara la canción, pero había que ser sumamente cuidadoso al poner la aguja ya que si no ponías la presión adecuada, podías rayar el disco completo. Es como cuando ustedes usan sus cepillos de dientes eléctricos, tienen que hacerlo suavemente y dejar que hagan todo el trabajo.

Si eras fanático de los discos podías encontrar todo tipo de música y agujas. En esos tiempos los parlantes eran prácticamente del tamaño de un mueble. Los míos ocupaban casi toda mi habitación, no como esos parlantes de bolsillo que ocupan ustedes.


5. Usar una cámara de 35mm

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Escuchen niños, en mis tiempos no podíamos acceder al lujo de tomar nuestro teléfono, sacar una fotografía y luego postearla en Facebook o Instagram, cada vez que queríamos capturar un momento importante (o no) y compartirlo con el mundo. No…todo tomada tiempo, cuidado y precisión. Primero teníamos que cargar nuestras cámaras con rollos de negativos que se ajustaban con los dientes.

No, no eran dientes de verdad, genio. Por supuesto que todo este proceso comienza considerando que tenemos el tipo de rollo correcto.

Continuemos…

Teníamos que ser muy específicos respecto a las fotos que queríamos tomar, porque teníamos un número limitado de fotografías. Por lo general eran 18 o 24 por rollo. Bueno, 36 si realmente tenías mucho dinero. Además, no había más alternativa que cruzar los dedos y esperar a que no hayas cerrado los ojos, porque seguramente ibas a poder ver tu foto en un mes más…¡si es que la veías!

¿Por qué?

Porque había que revelarlas en algún puesto en el rincón de un supermercado, atendido por algún nerd que jugaba Calabozos y Dragones. Obviamente, más de alguna vez se abría la cámara y exponía el rollo a la luz…lo que básicamente significaba despedirte de todos los recuerdos de tus vacaciones, cumpleaños o graduación.


6. Usar un mapa

Los mapas eran lo que había a nuestra disposición para llegar a cualquier parte o perderse en el intento. Aunque no lo crean, no teníamos sistemas GPS que señalaran el tráfico, sugirieran rutas alternativas o tuvieran una voz amable. No, nosotros teníamos que arreglárnosla con enormes pliegos de papel con miles y miles de pequeñas líneas en mil colores distintos. Teníamos que usar nuestros dedos para seguir una ruta que nos llevara a nuestro destino, y podías perder la ruta en un abrir y cerrar de ojos, es por eso que la voz de quien daba las direcciones no era dulce y amable, sino que era la voz chillona y frustrada de uno de tus padres, que no se molestaría en girar para darte una palmada si es que te atrevías a interrumpirlos, dar tu opinión o cantar muy fuerte mientras escuchabas tu personal estéreo.

Ah, y nadie te avisaba si te salías de la ruta ¡para eso estaban los bomberos sin dientes de las estaciones de servicio en medio de la nada!


7. Buscar información de forma manual

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En mis tiempos no teníamos bases de datos interminables como internet. No…leíamos la información en cosas que estaban hechas de árboles; se llamaban libros, y había toda una sección de ellos que considerábamos como referencias. Las referencias incluían diccionarios, enciclopedias, etc.

Encontrábamos estas referencias en lugares llamados bibliotecas, dónde no comprábamos los libros sino que los compartíamos con otras personas. Ahí es donde encontrábamos la información para nuestros trabajos y tareas. Nada de Wikipedia. De hecho, una vez recibí una enciclopedia para mi cumpleaños (si, antes no recibíamos cosas entretenidas como X-Boxes, porque el conocimiento tenía un gran valor).

De cualquier forma, Nana (mi mamá) la compró en tomos: la primera y segunda mitad del alfabeto. Sin embargo, no pudimos comprar la segunda mitad, porque como les decía, las enciclopedias costaban millones de dólares y ¿saben qué pasó? En sexto básico, tuve que escribir un ensayo sobre Suiza y reprobé porque sólo tenía de la A a la M, y nadie quería llevarme a la biblioteca porque era demasiado trabajo poner la llave en la puerta o poner los seguros del auto de forma manual.

¡Maldita Jane Lewis, yo quería tener Madagascar!

Así que niños…no vengan acá llorando cuando se les olvide cargar su iPad o una tormenta eléctrica afecte la señal satélite del televisor, porque ahora saben lo difíciles que fueron las cosas para mi generación.

Visto en Scary Mommy

 

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