Por Carolina Mila
10 febrero, 2015

Ahorra la tentación de gastar demasiado dinero en cosas inútiles para tu primer hijo.

1. Un lujoso juego de cama

Ten en cuenta que la linda sábana que compres será destruida cuando tu recién nacido explote en popó la primera noche que llegue a casa del hospital. Y no importa cuánto detergente utilices, esa mancha de popó no saldrá con nada. Así que tienes dos opciones: A. No comprar el juego de cama completamente adorable o B. Comprar un conjunto que tenga un patrón ameba marrón por todas partes, y donde las manchas de popó pasen desapercibidas.


2. Ropa para la cabeza del recién nacido

¿Alguna vez ha tratado de ponerle ropa a un recién nacido? Es imposible. Imaginas que tu nuevo bebé tiene un cuello fuerte hasta que le pones un sombrerito para llevarlo a casa del hospital, y de pronto te das cuenta de lo frágil que es su cuello y de que no es una buena idea, así el sombrerito con estampado de leopardo sea taan taan lindo.

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3. Un calentador de toallitas

Claro, eso es exactamente lo que quieres hacer, que el bebé se acostumbre a que su trasero sea limpiado con una toallita que ha sido calentada a la temperatura perfecta. ¿Porque entonces sabes lo que pasa? Estás en un lugar público cambiándole el pañal y él sufre un ataque de histeria, porque las toallitas están heladas y su trasero está congelado. Además, ¿crees que un adulto cool tuvo toallitas calientes cuando niño? De ninguna manera, porque las personas que tienen toallitas calientes cuando bebés se convierten en idiotas. No, no tengo ningún ejemplo, pero me parece que es algo muy, muy obvio.


4. Calzado para tu recién nacido

Noticia de último minuto, los bebés no pueden caminar. Además, si observas con cuidado los pies de tu bebé, literalmente podrás verlos crecer (como cuando miras sin pestañear un reloj y ves como se mueve la manecilla del minutero). Así que, básicamente, ponerle zapatos a los pies en crecimiento de un recién nacido es como atarle los pies para que no crezcan.

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5. Ropa cara de bebé

Éste es muy parecido al #1. Sólo cómprale ropa barata o compra ropa color café.


6. Un cochecito de lujo

Me acuerdo de haber estado en medio de una tienda de juguetes de gama alta, mientras una mujer de la mitad de mi tamaño me enseñó cómo funcionaba el último cochechito interactivo. «Pulse este botón, después éste y voila. Es tan compacto que cabe en la palma de su mano.» Mi siguiente recuerdo es estar parada en medio de un estacionamiento y mi cochecito de lujo colapsando, porque tenía como 9,000 botones y palancas. En la actualidad, sólo quiero un cochecito sencillo, y si llego a querer algo más caro, lo compraré usado a mitad de precio.

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7. Una bañera para bebés

¿Adivina qué? Tu casa ya venía con una. ¿¡Qué?! ¿El agente de bienes raíces no te lo dijo? Se llama lavamanos. Pero espera, ¡mi lavamanos no se ve como una linda ballena o un lindo pato! Sí, es verdad. Pero tampoco cuesta dinero extra. Ni tampoco tiene una forma tan extraña que no puedes guardarlo en ninguna parte del baño. Y adivina qué, tu hijo no está pensando, «No es justo, Javier de la casa de al frente tiene una bañera que se parece a una tortuga y yo no.» Lo único que piensa es, «Aggghhh, ¿¡quién demonios está vertiendo agua sobre mi cabeza?! ¡Voy a gritar tan fuerte como sea humanamente posible hasta que se detenga!»


8. Silla Bumbo

Hay toda clase de empresas por ahí que fabrican productos muy tontos que no sirven para nada. Un ejemplo es la silla Bumbo. Por si no lo saben, la silla Bumbo es un pequeño asiento que sujeta a tu hijo antes de que él pueda sentarse por sí mismo. Pero el niño no se va a sentar por la silla mágica. Se va a sentar porque cumplió 6 meses. No gastes tu dinero en tonterías.

Visto en Scary Mommy & imágenes de  Weheartit.

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