Por Nicole Lavanchy
17 febrero, 2015

Siempre he sido de las que han mirado con espanto el casarse joven. Cada vez que me cuentan que alguien de mi edad se casará, me cuesta muchísimo entenderlo. Siempre me hago la misma pregunta: «¿Por qué? Si es que están tan enamorados, ¿Por qué no esperar a terminar los estudios, a viajar, a vivir todas esas experiencias que solo podrás vivir cuando eres joven, ¿Qué es lo que cambia entre casarse ahora o una vez que hayas experimentado todo eso?».

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Tengo la creencia de que el matrimonio es para toda la vida, y no quiero que la historia termine de otra manera por no haber vivido todo lo que quería. Sin embargo, últimamente me he comenzado a replantear las cosas y me he dado cuenta que quizás todos estos no son nada más que prejuicios que han nacido de mis inseguridades, porque creo que nunca he estado enamorada. Creo que cuando lo estás, ninguna de estas preguntas invaden tu cabeza y simplemente las cosas van pasando. Por eso, no quiero privarlas de ver algunos de los lindos beneficios que tiene casarse joven, así que aquí se los dejo:

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1. Crecer juntos

Si te casaste joven, significa que probablemente conociste a tu marido cuando ambos lo eran, por lo que fueron viviendo muchas etapas y creciendo juntos. Creo que es muy lindo ser parte de esos procesos como la época universitaria o el primer trabajo. Es distinto y reconfortante haber podido ser parte de esas etapas, poder aportar durante ellas, y estar orgullosa del hombre en el que se convirtió y ver cómo él también te ayudó a ser la persona que eres hoy.


2. Se te hace relativamente fácil el combinar vidas

Cuando te casas joven aún eres «moldeable». No tienes una vida adulta profundamente establecida, graves hábitos o patrones de comportamiento que tengas que cambiar. En vez de eso, desarollas un sistema y ritmo en el camino. Hay algo bueno en construir una vida con una sola base en vez de tener que descubrir como mezclar dos estructuras separadas.

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3. Aprendes las lecciones difíciles más temprano que tarde

El casarte al principio de la adultez te ayuda a despedirte del engaño del «vivieron felices para siempre» o de la historia de una comedia romántica mucho antes de que el resentimiento o amargura se asiente en tu corazón. El matrimonio también da lecciones de la vida real en cosas como el sacrificio, compromiso, camaradería, y amor incondicional. Cambiar y crecer con otra persona es algo difícil, sin importar la edad que tengas, pero el esfuerzo y la lucha para lograrlo te enseña mucho. Los puede convertir en mejores versiones de ustedes mismos, dándoles oportunidades para comprender la fe, la resistencia, el perdón y la paciencia. Prueba sus límites, los rompe en pedazos, y les ayuda a tener perspectivas más maduras que lo que el salir en citas permite usualmente. El matrimonio joven no es fácil, pero las cosas importante raramente lo son.


4. No desperdicias el dinero (porque no lo tienes)

Tu boda probablemente será muy sencilla y eso será perfectamente aceptable y entendido por todos. Lo mismo pasará con el día a día, podrán aprender a ser más organizados y cuidadosos si de dinero se trata.

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5. Tienes expectativas bajas, lo que siempre es bueno

Si te casas joven, no esperas una década por «el indicado,» o por un momento mágico en el que tus estrellas se alineen. Si pasas años planeando y soñando con la boda perfecta y el matrimonio y esposo y vida perfecta, te decepcionarás. En vez de eso, simplemente vive, escoge enamorarte – y permanecer de ese modo.


6. Compartes cada logro

Pasar de tener un pequeño apartamento al borde del derrumbe a tener una cuenta bancaria y comenzar a ahorrar y a tener una vida adulta cómoda y todo lo que ello conlleva. Todo lo logrado juntos -o separados- es inmensamente celebrado por ambos.

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7. Tienes recuerdos locos y juveniles

Algo por lo que agradecer es el hecho de que tu marido tenga recuerdos en primera persona tuya a los 18 años, con todos esos momentos ridículos y apasionados que vienen con un romance juvenil. Es increíble que te haya visto crecer y experimentar tantos cambios, siempre a tu lado.


8. Tienes todo el tiempo del mundo

Incluso si tu matrimonio implosiona y cambiamos y crecemos y avanzamos en direcciones distintas, aún tendrás tiempo suficiente para seguir adelante y vivir nuevas experiencias.

El casarte joven te dará mucho más tiempo para estar con la persona que ha estado contigo en cada etapa de tu evolución – y que te ha amado a lo largo de todas ellas. Esa persona quien ha estado contigo en cada momento y logro, y que conoce cada versión pasada de ti. Y al final, el tiempo es todo lo que importa.

Visto en Huffington Post & Imágenes de We Heart It 

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