Por Teresa Donoso
9 junio, 2015

Amo a mi familia y estoy inmensamente agradecida de todo lo que la vida me ha dado, pero si hay una deuda que siento que tengo pendiente, es haber crecido con una hermana a mi lado. No me malentiendan, creo que disfruté muchísimo de todo los años jugando fútbol con mis hermanos y corriendo de aquí para allá, pero ahora que han comenzado a nacer mis sobrinos (y que por alguna razón siguen siendo todos hombres) he comenzado a extrañar un poco más la compañía femenina. Al menos yo y mi madre seguimos siendo las reinas de la casa. Estas son las razones por las que si pudiera volver, no me hubiese molestado ni un sólo poco haber tenido una hermana.

1. Porque de pequeñas hubiésemos compartido cientos de juegos y mundos fantásticos

2. Porque nos hubiésemos cuidado y protegido en todo momento

3. Porque hubiésemos sido muy iguales y muy diferentes

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@shqipja

 4. Porque hubiésemos aprendido la una de la otra

5. Porque quizás hubiésemos compartido gran parte del que hubiese sido nuestro clóset

6. Porque hubiésemos compartido a la mejor de las abuelas

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@idaeliisabeth

7. Porque hubiese sido mi cómplice

8. Porque es diferente crecer rodeada de hermanos que de una hermana

9. Porque nos hubiésemos contado todo, especialmente esas cosas que nadie más pudiese comprender

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@shqipja

10. Y nos hubiésemos dado los mejores consejos amorosos

11. Nos hubiésemos enseñado a bailar

12. Y a maquillarnos también

13. Porque, muchas veces, una hermana es justo lo que necesitas.

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