Por Emilia García
24 julio, 2015

Cómo no noté esto antes…

1. Ahorro, MUCHO

¿Saben la cantidad de dinero que gastamos las mujeres anualmente en maquillaje? Bueno, yo tampoco. No tengo una cifra exacta pero le pregunté a mis amigas e hice un promedio, y los resultados fueron alarmantes (no es que mis amigas sean personas que se maquillan en exceso). En promedio anual cada una gasta alrededor de $400 dólares.


2. Tengo más tiempo

El no tener que maquillarme (y desmaquillarme) me ha cambiado la vida. Puedo dormir hasta más tarde y acostarme antes y, por sobretodo, agradezco haber reducido la posibilidad de chocar debido a las innumerables mañanas en las que me maquillé en el coche.


3. No me tengo que desmaquillar

Juro que mis noches eran más duras cuando estaba muy cansada y pensaba en todo lo que me quedaba por hacer para poder acostarme sin dañar mi piel y sin manchar las sábanas blancas recién lavadas. Saber que puedo lavar mi cara con agua y simplemente acostarme, me ha hecho feliz, en serio.


4.  A la larga, mejoró mi piel

Sí, quizás el maquillaje cubría los granos que tenía en mi cara, pero esa era una solución parche. Cuando me lo sacaba por la noche, volvía a ver mi cara dañada, y cada vez era peor. El maquillaje no favorecía para nada el tratamiento del acné, de hecho lo empeoraba. Ahora que decidí no usar, mi rostro luce mucho mejor.


5. No me aproblema llorar

«No puedo llorar, se me va a correr el rímel». Cuántas veces dije y escuché esa frase. Ahora, puedo llorar en cualquier minuto, y no temo tener lágrimas y ojeras negras. ¡Soy libre!


6. Aprendí a querer mis imperfecciones

Todos los días pasaba largos ratos tratando ocultar mis defectos y eso obviamente me hacía quererlos menos. Una vez que dejé de maquillarme, simplemente aprendí a aceptar mis imperfecciones y me empecé a querer tal y como era.


7. Irónicamente, comencé a maquillarme mejor (las pocas veces que lo hago)

Reservo el maquillaje para ocasiones especiales como bodas y eventos importantes, y la verdad es que irónicamente ahora me maquillo mucho mejor que antes. Esto creo que ha pasado porque ahora me fijo mucho más en mis rasgos, lo que me hace poder destacarlos mejor cuando me maquillo. Además, me fijo mucho más en lo que estoy haciendo.


8. Me acostumbré muy rápido

Quizás demasiado. Esto habla de lo cómodo que es. No había pasado una semana y ya había borrado por completo de mi rutina la parte en la que debía maquillarme.


9. Se siente increíble

Me siento literalmente invencible. Puedo ir por la calle totalmente al natural y no sentirme mal, y eso de verdad es empoderador. Me siento sana, fresca y distinta, y eso es algo que el maquillaje no te puede dar.

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