Por Josefina Bonnefont
30 agosto, 2016

Vamos a derribarlos.

La ansiedad es quizás uno de los «desórdenes mentales» más comunes de nuestros tiempos, y lo pongo entre comillas porque es algo tan generalizado que a veces ni siquiera lo podríamos catalogar como una enfermedad mental. Es un concepto que usamos para muchas cosas: estamos irritadas, culpamos a la ansiedad. Tenemos hambre, culpamos a la ansiedad. Así con una infinidad de cosas. Y aunque sí es cierto que muchas personas sufren de ansiedad, y por lo mismo existe un montón de información en la web en torno a ella, eso también da pie para que existan un montón de mitos dando vueltas por ahí que es necesario derribar.

1. Es una forma de expresar las preocupaciones

Las preocupaciones son temporales, la ansiedad no. Es normal que nos sintamos inquietos si es que estamos pasando por períodos problemáticos en nuestra vida, pero la ansiedad va más allá. Una persona ansiosa puede pasar semanas sufriendo por un asunto que, para el común de las personas, puede parecer trivial. Por eso es importante detectar cuando simplemente estamos preocupados por algo puntual, o cuando somos personas con ansiedad.


2. Todos los medicamento para la ansiedad son adictivos

La Asociación para la Depresión y Ansiedad de América señala que los medicamentos de primera categoría para el tratamiento de la ansiedad NO son adictivos. Por ejemplo, los inhibidores de serotonina (conocidos por su siglas en inglés como ISRS o IRSN) no producen dependencia. En cuanto a las benzodiazepinas, sí son más adictivas, por lo mismo el tratamiento con este tipo de molécula dura por un periodo determinado de tiempo, que por lo general es acotado.


3. Los desórdenes de ansiedad no son comunes

Lo dijimos desde un principio, de hecho, son bastante comunes. Por ejemplo, 40 millones de personas en Estados Unidos, entre los 18 y 54 años, sufren de ansiedad, ¿bastante no? Y no es algo difícil de creer, cuando somos conscientes de la cantidad de presión a la cual el mundo nos somete todos los días. Pero esta es una realidad que en vez de deprimirnos, nos debería tranquilizar, ya que no estamos solos en esta batalla.


4. Probablemente vas a desfallecer durante un ataque de pánico

Lo que pasa durante un ataque de pánico es justamente lo contrario. Cuando nos baja la presión sanguínea es cuando desfallecemos, pero durante un ataque de pánico la presión sanguínea aumenta. ¡Así que no te preocupes, no te vas a desmayar!


5. Los medicamentos son la única forma de tratar la ansiedad

Todas las personas somos diferentes, por lo mismo, cada persona responde de diferentes maneras a los medicamentos. Y con esto no se trata de decir que tomar pastillas es malo (hay que tomarlas si es necesario, como con cualquier enfermedad), pero existen alternativas. Por ejemplo la terapia es una opción al momento de tratar la ansiedad. Así que se puede optar por los medicamento, las terapias, o la combinación de ambos. Todo depende la persona y lo que dicte el médico.


6. Debes evitar las situaciones de estrés si es que sufres de ansiedad

Andar por la vida evitando situaciones, personas o cosas sólo te va a producir más estrés. De hecho, este tipo de comportamiento sólo te hará pensar que eres una persona débil que no puede enfrentar la vida y, lamentablemente, te lo vas a empezar a creer. Y no es así. Si es que sufres de ansiedad y te ves enfrentado a una situación incómoda, que no te de vergüenza tomarte unos minutos para ti. Es mucho más sano.


7. Quienes sufren de ansiedad son débiles

Mentira. Este es un mito muy importante que derribar, porque puede llevar a una persona a dejar de valorarse. «Muchas personas creen que tener este desorden significa que son miedosos o débiles, ciertamente, ese no es el caso», explicó el psiquiatra Joseph Bienvenu a The Huffington Post. Si bien el temor es parte de la ansiedad, no se puede definir a alguien como «miedoso» cuando sufre de este desorden, por no sólo abarca el miedo y porque además es peyorativo.


8. La terapia debe estar focalizada en los problemas de la infancia

Puede ser que algún problema de la infancia esté relacionado con un desorden de ansiedad actual, sin embargo, puede relacionarse con muchas otras enfermedades también. Si alguien sufre de ansiedad y no tuvo una infancia problemática, ¿entonces cómo se explica? Este es un cliché. Las terapias no sólo deben obligarte a mirar al pasado, sino que deben darte herramientas para tratar el presente, así será mucho más completa.


9. Se te va a ir la ansiedad si tienes un estilo de vida saludable

Llevar un estilo de vida saludable por lo general está asociado a una buena salud, pero física. Es cierto que tener una vida sana puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos y a bajar los niveles de estrés (por ejemplo, al practicar algún deporte). Sin embargo, el estrés no es lo único que provoca ansiedad. Por lo tanto, es importante que si eres una persona con este desorden, pidas ayuda de un profesional antes que nada.


¡Estas simple aclaraciones pueden ser una verdadera ayuda al momento de tratar la ansiedad!

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