Por Carolina Mila
9 febrero, 2015

No hay excusa alguna para no amarse a uno mismo.

Erin McKelle se define así misma como una activista que promueve la imagen corporal positiva. Lo que básicamente significa que no cree que haya nada de malo en ser gordo. Por eso como una manera de militancia y de celebración usa ropa atrevida que muestra su cuerpo y su piel. Pero no a todo el mundo le gusta. «He recibido demasiadas miradas desaprobatorias de extraños en la calle este verano, mientras me divierto usando blusas y pantalones cortos» asegura. Aquí 5 consejos para las personas que no están acostumbradas a interactuar con una fashionista gorda: 

1. Debes superarlo

Si te sientes ofendido, porque muestro mi estómago o por la forma en que mis muslos se agitan cuando camino, es necesario que me dejes en paz. Este cuerpo es mío y nadie tiene el derecho a decirme qué hacer con él. Punto.

¡Qué terrible para ti! Tener que mirar el cuerpo de una mujer gorda.

¿Te das cuenta de que vivimos en un mundo lleno de violencia y opresión, ¿verdad? Deberías enojarte por eso, y dejar a mi gordura en paz.

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2. No te quedes mirando. Soy una persona, no una vitrina

La reacción más común que recibo de los demás cuando me pongo ropa atrevida son las miradas. Algunas personas me miran feo y con disgusto; otros sólo me miran como si yo fuera una especie de exposición de arte en un museo. De cualquier manera, hay demasiadas miradas.

Yo entiendo que estoy desafiando puntos de vista sobre la condición de la mujer gorda y que los obligo a cuestionarse sus creencias y actitudes, pero dejen de mirar. Sí, me doy cuenta cuando me están mirando. Sí, eso me hace sentir incómoda.

No soy una especie de objeto que debe ser admirado; soy un ser humano. Respeta mi derecho a elegir ser fabulosa y continúa por tu camino.

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3. Guárdate tus comentarios (la mayoría, pero especialmente los negativos)

Es posible que sientas la tentación de avergonzarme por atreverme a sentirme sexy, o tal vez incluso me quieras felicitar por mi gusto en ropa. Pero de cualquier manera, no tengo ganas de escuchar nada.

Sólo estoy tratando de comprar un latte en Starbucks, o de ir a clases o de terminar de escribir un artículo; de verdad que no quiero participar en ninguna conversación que gire en torno a mi identidad.

Los comentarios positivos a veces pueden ser agradables, incluso halagadores, pero me he dado cuenta que muchos de estos comentarios tienden a objetivar. Si tienes algo bueno que decirme, entonces encuentra la manera más agradable de decirlo. Si estás a punto de decirme que tengo un buen par de pechos, no lo hagas. Sólo dime que me veo bien hoy.

Soy capaz de apreciar un buen halago, pero no quiero oír comentarios acerca de mi cuerpo. Sólo limítate a comentar sobre mi vestuario; como fashionista, eso es lo que más me importa.


4. Nunca, nunca, me hagas sentir vergüenza de ser gorda

Hay algo que mi mamá siempre me dice cuando no le gusta la ropa que traigo puesta; me dice que no estoy usando ropa “apropiada.” Es curioso cómo en todas partes durante el verano, veo chicas con pantalones muy cortos, pero el minuto en que yo decido mostrar un poco de mi mulso superior, de repente, no me veo «apropiada.»

¿Qué es exactamente apropiado y quién inventó esa estupidez?

Parte de ser un adulto significa que soy capaz de elegir mi propio atuendo. La ley sólo exige que cubra mis pezones y mis genitales; todo lo demás es cosa mía. Así que, como aún no he empezado a practicar la desnudez pública, creo todo está bien.

Soy una chica gorda que tiene un desorden alimenticio, y esos comentarios que ella hace se quedan conmigo y gatillan ese desorden. Es por eso que es tan importante para mí que la gente sea respetuosa, porque si no lo son, me pueden enviar en una espiral de conductas autodestructivas.

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5. Hazme saber que estoy haciendo algo bueno

Algunos días necesito aliento, como cualquier otra persona. Así que cuando veo que a la gente le gustan mis fotos en Instagram o cuando me dicen que me veo hermosa en algún comentario de YouTube, me siento bien.

Más importante aún, me anima a seguir empujando los límites.

Así que si piensas que lo que estoy haciendo es impresionante, o si te gusta mi ropa, dímelo. No tienes que darme un cumplido gigante, sino que al darle un like a una foto o compartir este artículo ya es suficiente.

De hecho, es lo mejor que puedes hacer.

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