Por Nicole Lavanchy
24 junio, 2015

La tristeza no es realmente lo opuesto a la felicidad.

Es verdad que los principales consejos de vida son que nos mantengamos siempre optimistas, que siempre tengamos fe, que sonriamos ante todo, que no dejemos que el dolor nos afecte. Es por eso que cuando nos sentimos mal por algo, nos sentimos todavía más mal porque se supone que no «deberíamos estar tristes».

Pero la verdad es que los momentos malos son parte de nuestra vida, son parte de nuestras experiencias, son los que nos dan el equilibrio. Y es que todos esos momentos “malos de la vida”, son, en realidad, males necesarios, que existen con un propósito y una razón: hacernos valorar todo lo bello de la vida.

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@beautifulqueenv

No deberíamos entonces sentirnos mal por estar mal. Está bien simplemente no estar bien, no te martirices por ello.

Muchas veces, de hecho, la mayoría de las veces, los planes de vida que teníamos se van a ver afectados, no vamos a conseguir lo que queremos, y vamos a estar tristes y decepcionados, y eso está bien, está completamente bien. La tristeza no es lo opuesto a la felicidad. Una persona feliz puede perfectamente sentir tristeza.

La pena es una emoción común, por la que ABSOLUTAMENTE todos pasamos, y el que te diga que no, miente.

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@maruu_heart

Muchos de nosotros vemos la tristeza como algo malo, algo que tiene que ser resuelto, una situación que debe ser revertida, cuando en realidad, la tarea que debemos hacer no es callar la tristeza, sino que abrazarla, digerirla y realmente sentirla. Porque tenemos que hacer frente a nuestros sentimientos en lugar de evadirlos. Si los evadimos, simplemente estamos formando un cúmulo de emociones que tarde o temprano explotará. Estamos también fomentando una manera de no saber lidiar con nuestras emociones, y cuando nos veamos enfrentados a algo realmente desestabilizante, realmente será difícil salir adelante.

Permitirnos sentir mal nos hace más fuertes y nos permite ser honestos con nosotros mismos, una honestidad que nos lleva a tomar las decisiones correctas.

Porque mientras sepamos manejar esa tristeza, mientras la pena no nos defina, está perfecto sentirla. De hecho, es necesaria. 

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