Por Nicole Lavanchy
27 febrero, 2015

Las vidas que se muestran en Instagram no son reales.

Si estás soltero en tus 20s o 30s, tus familiares probablemente te están acosando sobre cuando encontrarás un “chico o chica dulce” y cuándo te casarás. Pero tener citas en esta generación es un juego completamente distinto. Conocer “un chico dulce” está cercano a lo imposible. Vivimos en el mundo de las redes sociales. La idea de que siempre hay algo distinto, de que hay alguien mejor, está ahí. Vivimos por la gratificación instantánea. Nos han dicho a medida que crecemos que nos merecemos lo mejor, que somos lo mejor, que no hay nada suficientemente bueno para nosotros.

En Facebook, comparamos nuestras relaciones con todas esas parejas que se ven aparentemente felices y nos preguntamos por qué no podemos encontrar eso. Tenemos que dejar de competir con cada chica que sale en bikini en la publicidad que es más sexy que nosotras. (Claro, a lo mejor no son más sexys pero con la luz y edición correcta claramente se ven así). ¿Quién puede vivir a la par de aquella gente bella y exitosa que está en el mundo de las redes sociales? Nadie. Porque esas vidas no son reales.

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Todos somos culpables de mostrar las fotos correctas online o simplemente hablar de lo felices que somos. Nadie habla de cómo fue engañada o le rompieron el corazón. Y si lo hacen, decimos que solo quieren atención. Pese a que no creo que las redes sociales sean el lugar para mostrar tus momentos más difíciles, esto también significa que pareciera que todos tenemos la vida” perfecta”.

En la realidad, todos estamos luchando. Esa pareja “perfecta y feliz” podría pelear cada noche y nosotros no lo sabemos. El tipo podría estar abusando de su novia pero nunca lo sabremos porque la única foto que sale es aquella en que sonríen tomados de la mano en la playa. Y continuamos comparándonos con su relación.

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Después si vas a Instagram, verás fotos aun más bellas y maravillosas sobre cómo vive la vida la gente. A lo mejor se tomaron cincuenta fotos antes de subir aquella perfecta de los dos, pero no las verás. Solo vemos a la chica hermosa con la que no nos podemos comparar. Vemos a las ex novias de nuestros novios y pensamos ¿qué ve él en mí? Estas comparaciones no solamente están arruinando nuestra propia confianza sino también la habilidad de sentirnos digna de una relación respetuosa. Y la tentación de creer que ese tipo guapo le hablará a la chica de la que alguna vez estuvo enamorado en la secundaria es muy grande; vivimos con esa idea constante de que hay algo mejor. Hay mucha competencia ahora.

Tinder es la más denigrante en la cultura actual de las citas. Solo toma un click para juzgar. Desliza a la derecha y “te gusta” esa persona; desliza a la izquierda y se van. Si encuentras un “match” con alguien tienes la opción de enviarle u mensaje o “seguir jugando”; es un juego.

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Antes de las redes sociales, estaba el teléfono. El mayor de los juegos era que tanto esperabas para llamar para una siguiente cita. Hoy, no solo tienes teléfono, tienes Whatsapp, Facebook/Twitter, Snapchat, fotos de perfil. Tienes que fijarte en lo que “te gusta” o lo que comentes. ¿Será muy de necesitada ponerle “me gusta” a su estado después de x cantidad de tiempo? ¿Se verá muy loco si te haces “amigo” de su amigo? ¿Cuánto es la cantidad de tiempo apropiado para hacerte “amigo” de él en los sitios de redes sociales? ¡Es agotador!

El salir a cenar para conocer a tu pareja, ya no existe. Si de hecho sales en una cita, lo que raramente pasa, los dos deben ya haber buscado todo lo que necesitan del otro en los distintos sitios. Una idea preconcebida de quién es esa persona se da. Y si no te gusta lo que encuentras, solo toma un mensaje para descartarte.

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Nos dicen que no podemos mostrar vulnerabilidad entonces nunca podemos admitir nuestros verdaderos sentimientos. Nos alejamos antes de que nos hieran. Entonces nos movemos hacia nuestro siguiente “match” como si la historia de amor se nos cayera encima. Encontraremos a la persona perfecta, que será mejor que cualquiera que veas, con la puedes ser vulnerable y que no te herirá, será instantáneo, y sin esfuerzo serás feliz para siempre.

No obstante, nadie es perfecto entonces, ¿por qué no podemos ser honestos? Por qué no podemos decir, “Hey, ¡me gustas!” Salir en citas es agotador. Jugar estos estúpidos juegos es ridículo. Exponerse es difícil. Nunca sabes cuando el tipo que te gusta simplemente pasará diciendo “nope” hay alguien mejor afuera. No me malentiendas, puede pasar. Si encuentras esa persona que realmente quiere una pareja en la vida y está dispuesto a pelear en esta loca vida contigo, puedes tener el vivieron felices para siempre. Pero no será perfecto. Nada es realmente perfecto pero tenemos que aprender a apreciar nuestras falencias no solo en nuestras vidas pero en aquellas de quienes amamos. No sé cómo pero me gustaría pensar que algún día encontraremos a esa persona que quiere ser vulnerable con nosotros, solo tomará un poco más de tiempo jugar ese juego.

Visto en Thought Catalog & Imágenes de We Heart It

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