Por María Gana
15 diciembre, 2014

Hay un motivo por el cual la mayoría de las personas no son amigos de sus ex novios, pero eso no significa que no pueda funcionar con algunos.

Hace mucho tiempo atrás, conocí un chico en un autobús. Éramos muy jóvenes y le gusté a primera vista (él me dijo esto después), pero pensamos que nunca nos volveríamos a ver. Dos años después, nuestros caminos se cruzaron en un campamento de verano, y nos vimos varias veces más durante eventos de la escuela. Mientras hacíamos una obra juntos, nos volvimos increíblemente cercanos, e incluso comenzamos a llamarnos por teléfono todas las noches. Lo veía como una amistad, y tiempo después mi familia me informó que habían notado que él sentía algo más.

Cuando finalmente me invitó a salir, acepté. Pero no acepté porque sintiera lo mismo – lo hice porque no quería que se sintiera mal. Con el tiempo, intenté convencerme de que mis sentimientos eran recíprocos a los suyos, pero la verdad es que no me sentía del mismo modo. Sin importar lo mucho que lo intentara, no podía obligarme a estar enamorada.

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Todos llegamos a un punto en una relación en el cual las cosas simplemente ya no funcionan. Así que en vez de extender en el tiempo está situación infeliz, terminamos. Cuando terminé con esta relación en particular, me sentí como la persona más mala del mundo. Me decía a mí misma una y otra vez que le había hecho un daño irreparable y que todo era mi culpa, cuando en verdad, había terminado con una relación donde solo uno de sus miembros estaba realmente en ella. Terminar con la relación fue algo bueno para los dos, pero había un problema. Pensé que había perdido completamente mi larga amistad con él también.

Mientras intentaba mantener una separación entre quien es ahora mi ex novio, supe que él no estaba muy bien. Él no estaba durmiendo, no estaba comiendo, y había dejado de hablar con algunos de sus amigos. Cuando escuché estas noticias, sentí demasiada compasión como para mantener mi silencio. Esa noche, ignorando el consejo de varios artículos que leí en Google, lo llamé.

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Discutimos sobre el fin de nuestra relación y el futuro de nuestra amistad, una conversación que continuamos teniendo todas las noches durante varias semanas. Eventualmente, llegamos a acordar que no usaríamos ningún tipo de lenguaje romántico cuando habláramos desde ese momento en adelante. No nos vimos frecuentemente, pero la incomodidad de las pocas veces que lo hicimos se desvaneció con el tiempo. Hablamos sobre lo que ocurriría cuando uno de nosotros comenzara una nueva relación. Hablamos sobre las personas que nos gustaban.

Aprendí unas pocas cosas de mi experiencia. Entre ellas, que ayuda el establecer las reglas desde un principio. No puedes imaginarte la cantidad de veces que a uno de nosotros o ambos se nos ha escapado accidentalmente un “te amo” o “no puedo dejar de pensar sobre cuando hacíamos esto” en una conversación, y hemos tenido que jurar el corregirnos el uno al otro. También decidimos no vernos solos los primeros meses para no entrar automáticamente en un modo romántico juntos.

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Estas reglas realmente nos ayudaron a mantener nuestra amistad a pesar de que, por supuesto, esto puede no resultar para todos. Algunos fuegos alumbran mucho y se apagan muy rápidamente, y cuando lo hacen, ya no es lo mismo. Hay un motivo por el cual la mayoría de las personas no son amigos de sus ex novios, pero eso no significa que no pueda funcionar con algunos.

A pesar de que parece loco e ilógico, de alguna forma he logrado seguir siendo amiga de mi ex. Ha pasado un año desde que terminamos, y aún nos llamamos de vez en cuando por las noches sin tener conversaciones románticas. Tengo un mejor amigo con quien he pasado, literalmente, por todo, y no puedo imaginarlo de otro modo.

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