Por Candela Duato
20 noviembre, 2014

A veces terminar no es tan difícil. A veces sabes que esa persona no es, en lo absoluto, correcta para ti. Sabes que nunca funcionaría porque nunca lograron ese nivel de intimidad necesario para construir una relación duradera. Nunca se hicieron mejores amigos.

Y también están las veces en las que terminar es la cosa más difícil del mundo, no sólo porque sabes que estás rompiéndole el corazón a la persona que amas -y el tuyo durante el proceso- sino porque estás voluntariamente eligiendo perder a tu mejor amigo.

Es un fenómeno muy difícil de describir, razón por la cual usaré mi cliché favorito de todos los tiempos: “Te amo, pero no estoy enamorado de ti”.

La verdad es que esa es la mejor forma de describirlo: Amas a alguien muy profundamente y sientes que deben ser el uno parte de la vida del otro, pero no de la forma en que lo han sido hasta ahora.

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Desafortunadamente, no todos los que terminan sus relaciones pueden seguir siendo amigos. De hecho, diría que la mayoría no pueden. Es por eso que perdemos a nuestros mejores amigos. Perdemos a las personas que son más importantes para nosotros y, siendo honestos, terminamos perdidos por un buen tiempo nosotros mismos.

Sin embargo, y con el tiempo, aprendemos a recoger los pedazos y a redefinir hacia donde se dirigen nuestras vidas. Aún así, no todos podemos avanzar por completo. Algunos de nosotros aún se aferran a esa amistad a pesar de que haya desaparecido hace mucho tiempo. ¿Por qué? Porque en verdad los amamos.

Desearíamos que fueran parte de nuestras vidas. Pero al mismo tiempo entendemos que eso es imposible. Así que, tal y como dice Paul Hudson, ¿qué más se puede hacer que no sea escribirles una carta que nunca enviaremos?

 

Hola, extraña:

Ha pasado mucho tiempo, estoy seguro de que eres consiente de ello. Me gustaría decir que fue tu decisión el hecho de que estemos así de distanciados, pero creo que ambos sabemos que fue para mejor. Me gustaría decir que estoy contenta de que estés bien, pero ambos sabemos que no tengo ni la menor idea de como estás.

La única cosa que definitivamente puedo decir es que cuando nos separamos no dejamos un rastro de migajas, sino que cortamos el cable de una vez y ya no podemos recordar cómo volver a encontrarnos. Es increíble que alguna vez fuéramos inseparables.

Me conocías por dentro y fuera. Y yo a ti. Estuvimos ahí el uno para el otro en los mejores momentos. Y también en los más difíciles. Definitivamente nos hicimos pasar por infiernos en algunos momentos, pero cuando uno necesitaba apoyo, el otro lo ofrecía.

A veces me pregunto porque no pudimos seguir hablando. ¿Sería tan terrible juntarnos a tomar café de vez en cuando? ¿O llamarnos para saber cómo está el otro?

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Usar el teléfono para hacer llamadas se ha vuelto algo arcaico, pero ¿no podríamos enviarnos un mensaje para desearnos el uno al otro un feliz cumpleaños? ¿O un feliz año nuevo? Es decir, hemos pasado por tantas cosas juntos… Eres parte de mi vida y no hay nada que pueda hacer para cambiar eso.

No puedes ser olvidado porque olvidarte sería como olvidarme a mi mismo: imposible. Pero quizás tengas razón. Quizás es mejor que estemos lo más lejos posible el uno del otro.

Sabemos que no somos la pareja correcta. Sabemos que nunca funcionaría, y sabemos que la amistad que tenemos -o mejor dicho, que teníamos- creó un lazo que nos haría volver a hacer ser pareja con demasiada facilidad.

Haría que fuera muy probable el cometer los mismos errores y, ciertamente, repetir el mismo dolor. Al final, en eso se resume todo: No es mi corazón el que me preocupa, sino el tuyo. Romper mi propio corazón sería mi responsabilidad, pero no puedo volver a ser responsable de romper el tuyo.

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Así que todo lo que me queda es desearte lo mejor. Desearte un futuro brillante y lleno de amor. Desear que encuentres al amor de tus sueños.

Deseo que encuentres un amigo tan bueno como yo, pero que sea mucho mejor compañero. Uno que no te arrastre por el lodo. Uno con quien no tengas que sentir la necesidad de cargar con la culpa.

Te deseo todo lo mejor y, a pesar de que nunca leas esto, a pesar de que nunca más hablemos, y a pesar de que ya estás fuera de mi vida para siempre, te deseo nada menos que felicidad.

Nunca más tuyo,

Tu perdido mejor amigo

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