Por Andrea Araya Moya
16 junio, 2015

Al parecer existe una gran diferencia entre un hijo único y el mayor de muchos hermanos. 

Es casi de conocimiento general que el orden en el que nacemos influye directamente en nuestra personalidad y en cómo nos desempeñamos en la vida diaria. Y, lógicamente, si nuestra personalidad varía según cuándo nacemos, también lo hará cómo nos relacionemos cuando tengamos pareja. Tal como lo explica William Cane, autor del libro «The Birth Order Book of Love».

Y al parecer es así porque, en cuanto a relaciones amorosas se trata, existe una gran diferencia en cómo se comportan quienes nacen en primer lugar y quienes simplemente no tienen hermanos, pues sus crianzas son diferentes y reciben distintos tipos de atención a lo largo de la vida.

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@Gabriela

Por ejemplo, los que nacen en primer lugar obtienen toda la atención de parte de sus padres, por lo cual tienden a ser dominantes y controladores. Aunque no todos son así, pues existen dos tipos de primogénitos: los amables y los agresivos. Los amables suelen ser protectores, encantadores y confiables, mientras que los agresivos tienden a ser líderes naturales y perfeccionistas que adoran que todas las cosas se hagan a su manera.

Por otro lado, los hermanos «del medio» se caracterizan por ser los rebeldes de la familia, pues son los que menos atención obtienen de sus padres. Sin embargo, a pesar de todo son los que disfrutan más de todas las experiencias y están abiertos a vivir cada momento.

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@TheseDaisies

Algo similar ocurre con los hijos que nacen últimos y con aquellos que no tienen hermanos, pues ambos tendrán extrema atención de los padres y, por lo tanto, son más dependientes de estos.

Ahora, en cuanto a cómo interactúan en el amor cada tipo de hijo, podemos notar las siguientes características. Entre primogénitos puede ser un poco arriesgado, pues ambos tenderán a querer dominar al otro. Aunque puede funcionar si se mezclan los dos tipos de primogénito: el amable y el agresivo. Por otro lado, si se une un primogénito con un hijo «del medio», podría aspirar a una relación casi perfecta, a pesar de que no siempre es así, pues los hijos «del medio» suelen ser permisivos y comprometerse con lo que sea, ante lo cual podrían dejar de luchar por lo que quieren solo para complacer a la otra persona. Así mismo, un primogénito con un hijo menor puede funcionar de mejor manera, pues los más pequeños siempre querrán atención y los primogénitos siempre van a querer dominar.

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@Sarah

El hijo «del medio» suele ser compatible con cualquier persona, aunque suele ser más conflictivo al unirse al hijo menor, pues ambos comparten el sentido de «comodidad» en algunas ocasiones. Algo similar ocurre cuando se unen dos hijos menores, pues ambos querrán ser atendidos y ninguno va a querer estar a cargo en la relación, porque tienden a negarse a aceptar la responsabilidad.

Finalmente, un hijo único suele tener dos personalidades, dominante y comprensiva, por lo cual suelen llevarse bien con cualquier tipo de persona.

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