Por Laura Silva
29 mayo, 2015

Cada día las generación van perdiendo de a poco las buenas costumbres y el respeto, o al menos eso creemos. 

Cuando un bebé nace, no tiene ninguna concepción de nada. Está más que claro que un niño no nacerá conociendo las normas sociales y comprendiendo lo que es el respeto. Por eso, es nuestro deber como padres inculcarlo, dependiendo de los acuerdos que hayan donde vivimos y de cada familia. Si uno no establece límites y reglas, los pequeños seguirán su táctica aprendida cuando no podían verbalizar: pedir con acciones, como llanto, por ejemplo.

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Es una tarea difícil de hacer, pero no imposible. Es importante que primeramente se le presente al niño un ambiente de respeto. Si los padres no se respetan entre sí, nada bueno saldrá de eso. Y hablar las cosas, explicarles y enseñarles a diferencias lo bueno de lo malo. Pues si los niños tienen menos sentido del respeto hoy en día, es en gran parte por culpa de quien los educa – aún si no sabemos identificar qué vemos mal.

 

Por otro lado, los padres tienden a ver lo mejor de sus hijos en sus interacciones, y ellos cambian al salir del ambiente familiar, por lo que es difícil decidir (aunque esto pasa mayormente entrando a la adolescencia). Además, están llenos de nuevos estímulos, como los medios de comunicación, videojuegos, películas y música… ahora hay muchas más formas de expresarse, y las que ellos absorban no siempre van a ser las mejores influencias.

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@anapavaga2009.

De esta manera nuestra tarea como padres debe reforzarse aún más, sin caer en el control. Desde pequeños, se deben inculcar los valores que involucran al respeto, y hablar siempre de las normas básicas para interactuar socialmente. Requiere mayor trabajo, pero es todo por crear un ambiente mejor para vivir. Usualmente se dice que este cambio va acompañado también de la menor capacidad de los padres por estar con sus hijos o de ver cómo son y se desenvuelven, con el alza de las horas de trabajo o del tiempo que se ocupa en este. Al final, no hay a quién apuntar certeramente, pues es un cúmulo de factores.

Siempre es bueno establecer los límites y roles que cada uno tiene, en conjunto con conversar las cosas cuando hay alguna actitud que demuestra falta de respeto. Ser tolerantes con los niños no se refiere a dejar pasar algo tan básico como el respeto, pero deben entender lo bueno que es en la práctica. Es nuestra arma más básica de supervivencia día a día, y nos ayuda para convivir de mejor manera, y nos enseña a ser buenas personas. Pon el ejemplo, repasa las cualidades positivas que se pueden tener, y dar mucho mucho amor: esa es la receta para hacer lo que más uno puede.

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