Por Nicole Lavanchy
31 marzo, 2015

Recuérdale a tu hija que la mejor cosa que puede hacer con su cuerpo es usarlo para movilizar su hermosa alma.

Este artículo fue originalmente escrito por Sarah Koppelkam para Huffington Post.

Cómo hablar con tu hija acerca de su cuerpo, paso 1: no le hables a su hija acerca de su cuerpo, excepto para enseñarle cómo funciona. 

No digas nada si ella perdió peso. No digas nada si lo ganó. Si crees que su cuerpo luce fabuloso, no lo digas. Aquí hay algunas cosas que puedes decir en lugar de aquello:

– «¡Te ves tan sana, qué bueno!» o qué tal «te ves tan fuerte». «Puedo ver lo feliz que eres, estás brillando». O mejor aún, hazle un cumplido sobre algo que no tenga nada que ver con su cuerpo. 

No comentes acerca del cuerpo de otras mujeres tampoco. No lo hagas. Ni un solo comentario, no uno malo, no uno bueno. Enséñale acerca de la amabilidad con las otras personas, pero también de la amabilidad hacia ti.

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No te atrevas a hablar acerca de cuánto odias tu cuerpo en frente de tu hija, o hablar acerca de tu nueva dieta. De hecho, no te pongas a dieta en frente de ella. Compra comida saludable, cocina comida saludable. Pero no digas, «no comeré carbohidratos ahora». Tu hija nunca debe pensar que los carbohidratos son malos, porque avergonzarte por lo que comes solo te lleva a avergonzarte acerca de ti misma. 

Dale el coraje a tu hija para que corra porque la hará sentirse menos estresada. Dale el coraje para que escale montañas porque no hay mejor lugar para explorar tu espiritualidad que en la cima del universo. Dale el coraje para surfear o andar en bicicleta en la montaña, porque asusta y eso es bueno a veces. 

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Ayuda a tu hija a amar el fútbol o el hockey porque los deportes la harán una mejor lider y una mujer mas confiada. Explícale que no importa qué tanto crezcas, nunca dejarás de necesitar un buen equipo. Nunca la hagas hacer deporte si ella no está completamente enamorada de ello. 

Pruébale a tu hija que no necesita a un hombre para mover sus muebles. Enséñale a cocinar la receta del pastel de Navidad de tu madre. Pásale tu amor por el aire libre. 

Quizás tú y tu hija tengas muslos anchos o grandes costillas. Es fácil odiar estas partes que no son talla cero. No lo hagas. Dile a tu hija que con sus piernas puede correr una maratón si es que lo quiere, y que sus costillas no son nada más que algo que refugian sus fuertes pulmones. Ella puede gritar y cantar y levantar el mundo si lo quiere. 

Visto en Huffington Post & Imágenes de We Heart It

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